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Las medidas electorales que viene anunciando el gobierno de Alberto Fernández tendrán un fuerte impacto sobre los castigados gastos corrientes del Presupuesto nacional. La estimación, según fuentes privadas, es que se inyectarían unos 150 millones de pesos hasta noviembre. Sin embargo, hay medidas que pueden tener fuertes daños colaterales más allá del impacto positivo que se busca para el bolsillo de la gente. ¿Cómo es que esa alarma empiece a sonar en Vaca Muerta?
La respuesta puede resultar sencilla ante la complejidad del tema: los combustibles empiezan a quedar atrasados por presión del dólar, el aumento del precio barril de petróleo (por primera vez en tres años superó los 80 dólares) y el aumento de los biocombustibles. La estimación es que acumulan un retraso del 5%.
Tras la paralización de actividades que impulsó la cuarentena por el coronavirus, el gobierno de Fernández autorizó, a través de YPF, que funciona en los hechos como la reguladora del mercado, siete aumentos de combustibles hasta mayo y así descongeló los surtidores que quedaron paralizados casi durante todo 2020 y acumuló un 32% en nuestra región. Desde aquel mes no hubo movimientos en las pizarras.
El objetivo era empatar la inflación proyectada para el año, sin embargo, la actualización del dato supera el 45% y el sector vuelve a crujir. Pero tras el resultado de las PASO nada hace suponer que vayan a autorizarse nuevas subas.
Para analizar los efectos de un congelamiento de combustibles en Vaca Muerta hay que remontarse a agosto de 2019.
El gobierno de Mauricio Macri, tras una abultada derrota en las PASO presidenciales, anunció una batería de medidas con fuerte impronta de gasto social y, entre otras, congeló el precio de los combustibles buscando controlar una desbocada inflación.
La medida, que fijó un techo para el valor del barril de crudo y un tipo de cambio para el sector, en los hechos pesificó la comercialización del petróleo en el país y le asestó, casi a traición, una puñalada a un sector que venía en buenas migas con el Ejecutivo. Por entonces se vivía situación similar a la que experimenta hoy, con números récord, Vaca Muerta. El resultado de aquellos 90 días de incertidumbre fue catastrófico.
Fuente: Diario Río Negro
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