
Asimismo, el plan de la estatal argentina requerirá hasta ese año alrededor de 40 equipos adicionales de perforación para gas y 48 para petróleo. Meiter puso en duda la viabilidad del plan, ya que hasta la fecha no cuenta con el financiamiento necesario a causa de la reciente nacionalización de las acciones que antes poseía Repsol en la petrolera y que además, las políticas económicas que rigen actualmente en Argentina no favorecen el acercamiento de capitales extranjeros. El plan estratégico de YPF 2013 – 2017 requiere un financiamiento de $us 37.200 millones para desarrollar principalmente las reservas de Vaca Muerta que según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) es la tercera más grande del mundo con aproximadamente 770 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés) de gas no convencional recuperable.
Hasta la fecha Argentina consiguió tan solo $us 1.500 millones provenientes de instituciones del país vecino. También se logró anunciar el pasado septiembre un preacuerdo de inversión con la estadounidense Chevron, en base un memorando de entendimiento, que no incluye importantes desembolsos de recursos. Esta firma de memorando le costó una demanda de Repsol en un tribunal federal de Nueva York, ya que considera que la empresa estadounidense intenta apropiarse “ilícitamente” de los activos de un tercero.
Para Meiter, YPF está manejada por personas que no saben cómo dar rumbo a la empresa y brindar soluciones al creciente déficit energético argentino. “Actualmente, YPF tiene el mismo valor desde hace 20 años cuando se privatizó”, acotó. El negocio de los hidrocarburos no convencionales depende de variables similares al tradicional, entre ellas, precio, acceso a tecnología, seguridad jurídica, recursos humanos altamente capacitados e impacto ambiental y social.
Este último factor reviste una gran importancia según el consultor, ya que al utilizar bastante agua, arena y explosivos para las perforaciones se considera normalmente que tienen un gran impacto ambiental en las comunidades adyacentes. Sin embargo, aseguró que la tecnología permitió la creación de diferentes métodos que evitan perjuicios al entorno donde se desarrollan las actividades de perforación. “Es importantísimo para las compañías entender en qué comunidades trabajan para establecer buenas relaciones e informar sobre alcances de los impactos”, puntualizó.
Fuente: Hidrocarburos Bolivia
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