
Las transferencias corrientes a los sectores económicos se redujeron un 0,1% en mayo. En el primer cuatrimestre habían caído un 7%. Pesan los recortes en energía.
Frente a las duras críticas ortodoxas, el Gobierno continúa licuando el gasto en subsidios para sectores económicos. Si bien la baja fue mínima en mayo (0,1% interanual), la retracción acumula 5% en los primeros cinco meses del año, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Pública (ASAP). Pero esta reducción, además, es en términos nominales, sin descontarle el efecto inflacionario.
Desde que arrancó 2017, el Estado nacional destinó $ 82.978 millones a transferencias de carácter económico para el financiamiento de empresas públicas, fondos fiduciarios y el sector privado. De estos, $ 69.317 millones fueron para gastos corrientes (subsidios) y $ 20.190 millones se entregaron en mayo.
ASAP presentó ayer el análisis de mayo, en el que se destaca que los subsidios al sector energético -que representan un 55% del total-, cayeron un 12% interanual y un 11% en el acumulado del año. En el quinto mes de 2017, este sector recibió $ 12.175 millones y desde enero, $ 38.126 millones.
La baja se debe casi exclusivamente a la reducción de transferencias a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), que se achicaron un 11% ($ 10.000 millones) frente al mismo mes del año anterior y un 58% ($ 15.000 millones) en lo que va de 2017.
Como contracara, las transferencias corrientes para el transporte -un 40% de la torta- totalizaron en mayo $ 7199 millones y crecieron un 26%. De esa manera, acumularon $ 28.251 millones hasta el mes pasado, un 15% más que en los primeros cinco meses de 2016.
A la vez, las empresas públicas como AySA, Radio y Televisión Argentina, Télam y el Correo Argentino recibieron en mayo $ 665 millones, un 53% más en términos interanuales. En el total entre enero y mayo, les transfirieron $ 2268 millones, con una caída de 47% respecto al mismo lapso del año anterior.
El jefe de asesores del Ministerio de Hacienda, Guido Sandleris, analizó: “Los subsidios en términos reales muestran un fuerte descenso. Es lo más ineficiente que teníamos en las cuentas y va a continuar este recorte”. “De acá en adelante no va a haber sorpresas, porque los subsidios dependen de precios internacionales, como los de los combustibles, y las tarifas, que ya aumentaron este año”, puntualizó el funcionario.
Rafael Flores, economista y presidente de ASAP, sintetizó: “Las tendencias se van a mantener. Habrá menos subsidios en energía -incluso en términos nominales-, más para transporte (aunque más moderado que en años anteriores) y reducción de gastos en las empresas públicas”. Flores explicó que “en el único punto del Presupuesto donde se ve un ajuste es en subsidios a la energía, y es razonable”. En ese sentido, aclaró que las cuentas nacionales son “bastantes rígidas”, ya que el 40% del Presupuesto se destina a jubilaciones y pensiones y el 12% a salarios, “y eso no se puede tocar”.
Flores comparó las transferencias para energía -que están entre los “peores gastos” porque son “inequitativas, pensadas para los sectores altos y están concentradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires”- con las que se destinan a transporte, que llegan a los sectores medios y bajos de la población.
Fuente: Revista Petroquímica
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