
El flamante CEO de la petrolera nacionalizada cerraba el Council of Americas, cumbre empresaria que ya entonces era un musten el calendario anual de citas del C铆rculo Rojo. Esa ma帽ana, en los salones del Al- vear Palace, tambi茅n desfil贸 una persona clave para el futuro que imaginaba el Mago, apodo que Galuccio mereci贸 por su talento t茅cnico en la recuperaci贸n de yacimientos maduros: Ali Moshiri, por entonces, jefe de Exploraci贸n y Producci贸n en 脕frica y Am茅rica latina de Chevron.
"Estamos abiertos a un acuerdo estrat茅gico con YPF. Esperamos trabajar con el Gobierno", dijo el ejecutivo, al t茅rmino de su presentaci贸n. Eran momentos en los que tratar con YPF era jugar a la mancha venenosa en el mundo energ茅tico: adem谩s de estar, todav铆a, muy fresca la herida para los espa帽oles, la batalla legal con Repsol por el despojo vamosportodista segu铆a abierto y cualquier empresa que se acercara a hacer negocios con la petrolera argentina, en ese momento, no s贸lo quedaba bajo el escrutinio de la comunidad financiera internacional: tambi茅n, estaba expuesta a eventuales penalizaciones o castigos, incluso, m谩s extremos.
Era una jugada de alto, alt铆simo, riesgo. Sin embargo, poco m谩s de medio a帽o despu茅s, en mayo de 2013, Moshiri y Galuccio compart铆an la foto en el piso 32 de la torre de YPF en Puerto Madero, tras la firma de un acuerdo, por u$s 1500 millones de inversi贸n en un proyecto piloto. Ese convenio, en el que los beneficios que consigui贸 Chevron le valieron su nombre al decreto que los concedi贸, fue el primero de YPF para el desarrollo de Vaca Muerta. La piedra fundamental sobre la que se construy贸 la formaci贸n que, hoy, ya es una de las principales "m谩quinas de d贸lares" de la Argentina y que, m谩s temprano que tarde, promete ser la principal.
En estas horas, Moshiri -que dej贸 Chevron en abril de 2017- volvi贸 a ser noticia. As铆 como, hace m谩s de una d茅cada, la vio antes que nadie en Vaca Muerta, ahora, pic贸 en punta para capitalizar la puerta que Venezuela abrir铆a para la vuelta de las petroleras internacionales. En especial, las estadounidenses.
Al frente de su propia empresa, Amos Global Energy, desde 2019, el iran铆 -ingeniero en petr贸leo que se radic贸 en los Estados Unidos en 1978, poco antes de la Revoluci贸n de los Ayatolas- devel贸 al Financial Times que est谩 buscando u$s 2000 millones para proyectos en ese pa铆s tras la captura de Nicol谩s Maduro.
Seg煤n Moshiri, el derrocamiento del dictador y el llamado de Donald Trump a las empresas de los Estados Unidos a apostar por el petr贸leo venezolano son "una oportunidad repentina" para los inversores.
Amos -acr贸nimo de su nombre y su apellido- quiere comprar entre 20.000 y 50.000 barriles diarios de producci贸n de crudo y 500.000 barriles de reservas de la estatal PdVSA, con un horizonte de salida de cinco a siete a帽os y una expectativa de retorno de inversi贸n de 2,5x, seg煤n un memorando interno de la empresa fechado en diciembre, al que accedi贸 FT.
Fuente: El Cronista
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