
Como refleja el gráfico, la producción anual de petróleo en Argentina experimentó dos etapas bien marcadas. En primer lugar, un significativo aumento desde 520 mil barriles diarios en 1990, a un pico de 910 durante el año 2001 -atravesando un valle de 831 mil barriles diarios en 2000-.
A partir de allí, se observa un deterioro constante en la capacidad de producción, que en 2012 tocó un piso de 660 mil barriles por día; un nivel similar al registrado en 1993. Para el caso del gas -en el eje derecho del gráfico-, el comportamiento es similar, aunque con algún desfasaje. La producción de gas, en billones de metros cúbicos, pasó de 17,8 en 1990 a 46,1 en 2006. Sin embargo, el nivel de producción se redujo incesantemente hasta los 37,7 billones de metros cúbicos registrados el año pasado.
En contrapartida a este deterioro registrado en los niveles de producción, el consumo local de petróleo y gas se incrementó sustancialmente durante la etapa de declive antes mencionada. Por un lado, el consumo local de petróleo creció un 50% entre 2003 y 2012; mientras que, para el caso del gas el consumo creció 37% en el mismo lapso.
En consecuencia, los niveles de producción netos de consumo han mermado para las dos fuentes primarias de combustible y energía. Como refleja el gráfico de la izquierda, se ha pasado de contar con una producción neta de consumo de petróleo de más de 500 mil barriles diarios en 2002 a 50 mil durante el año pasado.
El caso de la producción neta de consumo de gas, expresado en el gráfico de la derecha, muestra que el saldo pasa de ser positivo en 7 billones de metros cúbicos en 2004, a negativo por más de 9 billones en 2012.
A su vez, si se compara el ritmo de producción de petróleo y gas con otros países, se tiene que tanto Argentina como Venezuela muestran un importante declive en sus niveles de producción desde 2003, mientras que Brasil, Colombia y Estados Unidos reflejan un significativo incremento.
Esto es, haciendo un índice con base 100 en 2003, se tiene que la producción de petróleo en Colombia ha crecido un 75% entre aquel año y 2012. Para Brasil el incremento ha sido de casi el 40%, mientras que para Estados Unidos se registra una suba del 21% entre esos dos años.
En sentido contrario, en Venezuela la producción de petróleo ha caído un 5% punta a punta (con una leve expansión entre 2003 y 2006) y, para Argentina, la merma ha sido superior al 15% para el período bajo análisis. Todo esto, en un contexto en el cual el precio del barril ha pasado de promediar 22,6 US$/WTI entre 1975 a 2002, a 69,8 US$/WTI entre 2003 y 2012, con un máximo promedio de 86,1 US$/WTI en los últimos cinco años.
Otra vez, el caso de la producción de gas es relativamente similar. Mientras que Colombia, Brasil, Venezuela y Estados Unidos han visto incrementar su nivel de producción en 97%, 73%, 30% y 26% respectivamente, entre 2003 y 2012, Argentina muestra una caída de producción de gas del 8%.
Aquí también se destaca el notable avance que han experimentado en producción de gas Bolivia (+194%) y Perú (+2.361%), pasando a formar parte del grupo de productores “medianos” dentro de la región sur.
Dicho comportamiento le ha valido a nuestro país pasar de producir el 13% del total del petróleo de Sur y Centro América en 2003 al 9% en 2012 y, en el caso de la producción de gas, el cociente bajó de 34% a 21% sobre el total de la región entre uno y otro año.
En este contexto, Argentina se encuentra frente a un notable desafío en materia de fuentes de producción primaria de combustibles y energía. En este sentido, la Argentina tiene recursos (Vaca Muerta y otros yacimientos) como para intentar replicar esa trayectoria, pero falta ver si las políticas logran alinear los incentivos público-privados del modo adecuado.
Fuente: El Patagónico
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