
Luego de casi una década de caída sin atenuantes, YPF incrementó la producción gasífera en la provincia. Si bien logró detener la baja de los yacimientos maduros como Loma La Lata, el crecimiento está apuntalado por los nuevos horizontes no convencionales. LM Neuquén visitó el activo Zona Central, ubicado al sur de los lagos Mari Menuco y Los Barreales, donde la petrolera nacional desarrolla el Proyecto Lajas. Allí, la compañía tiene en pleno desarrollo la formación tight (arenas compactas), y ya sumó unos 3,5 millones de metros cúbicos diarios de gas, el 15% de los 22 millones que produce en toda la provincia. Hace un año el yacimiento tenía poco más de 2,5 millones de m3 diarios de producción convencional y 8 pozos tight perforados mediante el acuerdo con Vale para la mina de Potasio Río Colorado de Mendoza.
Tras la salida de la minera del país, YPF continuó por sí sola el proyecto. En junio de 2013 comenzó el desarrollo, que ya tiene 42 pozos y que demandó 450 millones de dólares. Según explicó Gustavo Astie, gerente del Activo Zona Central, el Proyecto Lajas comprende un plan de inversiones de 1.150 millones de dólares entre 2013 y 2016, con 120 pozos.
En el campo, el movimiento de camiones, maquinaria y camionetas 4x4 no cesa. Decenas de vehículos remontan las picadas entre el desértico paisaje. Los cinco equipos de perforación y cuatro de workover diseminados imprimen una actividad que hace décadas no tenía el yacimiento descubierto en 1957. Unas 2.500 personas entran y salen por día.
El despliegue de equipamiento no tiene nada que envidiarle a su vecino del Norte, Loma Campana, donde YPF y Chevron desarrollan Vaca Muerta. “Los pozos no son muy diferentes, en el tight gas hacemos 10 etapas de fractura”, indicó Astie.
La formación Lajas está a 3.000 metros de profundidad y los costos de cada pozo hoy son superiores a los de Vaca Muerta. Cuestan, en promedio, unos 8 millones de dólares cada uno, aunque Astie comentó que en los últimos llegaron a igualar los valores de Loma Campana: 7,5 millones. Hace un año rondaban los 9 millones.
Para realizar las fracturas, YPF toma agua del lago, con una boca controlada por el Gobierno, y tiene cinco cargaderos en el yacimiento. El agua de flowback que devuelven las perforaciones tight se trata y se reinyecta para la recuperación secundaria de los pozos de petróleo.
Por ahora, todas las perforaciones son verticales, con un promedio de 100 mil m3 diarios. Sin embargo, Astie señaló que en los próximos meses realizarán dos pozos horizontales y hay proyectados otros cuatro para 2015, que se adelantarán si los rendimientos son buenos. La idea es inyectar al Neuba I unos 6,5 millones de m3 diarios de gas a fin de año, con lo cual estarán al límite de capacidad de las la plantas de tratamiento, que alcanzan para 7 millones de m3. “Si todo va bien habrá que ampliar las instalaciones”, dijo el gerente.
LAS ARENAS COMPACTAS FRENARON EL DECLINO EN NEUQUÉN
Las tight sands (arenas compactas) son formaciones denominadas “no convencionales” por su menor permeabilidad y porosidad, y por que requieren de la realización de fracturas artificiales, por lo cual demandan una explotación más costosa y terminaciones más complejas que las tradicionales. Además, necesitan de tecnología de punta al igual que el shale.
En la provincia, los primeros testeos exploratorios arrancaron en 2006. Petrobras fue una de las pioneras en perforar pozos con un piloto en la formación Punta Rosada en el área Río Neuquén. Sin embargo, las que más perforaciones tienen terminadas son la ex Apache (hoy YSUR), Total Austral, e YPF. Pan American Energy y Pluspetrol también apuestan a las arenas compactas. En la provincia ya hay unos 200 pozos de ese tipo.
Esos proyectos tuvieron impulso a partir de 2008 con el plan Gas Plus. Hoy en día alrededor del 15 por ciento del gas que sale de los yacimientos neuquinos proviene de formaciones tight. Pese a que Vaca Muerta y la producción de shale oil se llevan todas las miradas, las arenas compactas, imperceptibles a los flashes mediáticos, son las responsables del incipiente repunte de los campos gasíferos de Neuquén, que detuvieron la caída luego de ocho años.
Fuente: Diario La Mañana Neuquén
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