
La brusca caída de la cotización de YPF, el mayor jugador del mercado energético, en Wall Street –perdió casi un 30% de su valor desde principios de septiembre- y la decisión de las productores de Chubut –con Pan American Energy (PAE) y Tecpetrol a la cabeza- de otorgar vacaciones y francos compensatorios adeudados a sus empleados a partir del 1° de diciembre –con el consiguiente freno de la actividad de los equipos de perforación- son indicadores que dan cuenta de esa situación.
Concretamente, los empresarios petroleros creen que a partir del año que viene será muy difícil mantener sus ganancias en los niveles actuales medidos en dólares. Los inversores internacionales también han empezado a olfatear la retracción de la rentabilidad del negocio a corto plazo.
El retroceso de la acción de YPF, que cerró ayer en US$ 15, la mitad del valor que tenía a mediados de abril de este año, se explica en parte por esa razón. La pregunta que desvela a los productores de crudo es cuál será el precio interno del hidrocarburo a partir del 1° de enero.
Este año el importe del barril extraído localmente osciló entre los 63 y 77 dólares según el tipo de calidad, apalancado por un acuerdo intrasectorial que promovió el Gobierno en diciembre de 2014 (rubricado además por petroleras, empresas de servicios, sindicatos), a fin de sostener el nivel de actividad en los yacimientos durante todo 2015.
Ese arreglo caduca el 31 de diciembre. Su prórroga será potestad de la administración que se imponga en las próximas elecciones presidenciales. Aún es temprano, por lo tanto, para buscar respuestas confiables.
Sí existen algunas certezas: el nivel de los precios internos –que hoy son hasta un 50% más caros que los internacionales- será determinado por la evolución del tipo de cambio. Con un dólar oficial a $ 9,50, el importe que pagan los automovilistas para cargar naftas y gasoil alcanza hoy para pagarle US$ 77 por barril a los productores que explotan crudo Medanito de Neuquén.
“¿Qué pasará si el próximo gobierno decide devaluar un 20% como reclaman algunos industriales y economistas para recuperar competitividad?”, se preguntó el presidente de una petrolera.
“Es cierto que los costos en dólares se licuarían, pero al margen de eso es casi imposible que los precios de los combustibles puedan actualizarse con la misma velocidad. Lo más probable, entonces, es que en el cortísimo plazo los ingresos medidos en dólares de los productores como YPF se resientan”, continuó. Su visión es compartida por la mayoría de los ejecutivos del sector.
Con ese panorama por delante, las petroleras dilataron la definición de sus planes de inversión para 2016 y preparan una marcada ralentización de la actividad para diciembre y enero a la espera de novedades concretas. PAE, la segunda petrolera del mercado, controlada por la británica BP, la china CNOOC y los hermanos Bulgheroni, buscará reordenar el cronograma de vacaciones adeudadas y francos compensatorios a partir de diciembre.
Eso provocará una retracción de la actividad de perforación y completación de pozos, todavía difícil de mensurar. La medida no afectará la producción de los pozos activos.
“Desde las empresas nos comentaron que a raíz de la gran cantidad de feriados que tiene diciembre por las fiestas (cerca de 10), lo mejor era optimizar recursos y adelantar vacaciones de empleados. Nuestro temor es que si la crisis del internacional petróleo se agudiza, el personal no retome su actividad”, reconoció a El Inversor Online un colaborador directo del gobernador de Chubut, Martín Buzzi. Tecpetrol, el brazo petrolero de Techint, encaró un proceso similar.
YPF invertirá este año cerca de US$ 6 mil millones para incrementar la producción en sus campos. La cifra triplica los números de 2011, la última gestión de Repsol. PAE, por su parte, desembolsará este año más de US$ 1000 millones. Son números importantes que tomar mayor dimensión en una coyuntura signada por el casi nulo ingreso de capitales desde el exterior.
De ahí la premura de la industria por definir cuanto antes cuál será el precio interno del petróleo durante el año que viene. No en vano algunos productores promovieron en despachos oficiales la creación de una mesa de crudo para tratar esa cuestión. Pero chocaron con la disgregación de la política, que hoy empieza y termina en lo que suceda el próximo 25 de octubre.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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