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Un nuevo régimen de explotación para los yacimientos del pre sal

14/09/2009 | BRASIL | Noticias Destacadas | 3643 lecturas | 749 Votos



Las perspectivas de aumento de las reservas brasileñas de hidrocarburos han consagrado la independencia energética del país y lo han elevado a un elevado potencial exportador de petróleo. Estas condiciones han reabierto el debate político sobre el régimen de explotación de los yacimientos.




Así ha sido lanzada la propuesta de ley por el ejecutivo, destinada a tener un impacto en las elecciones presidenciales del 2010.


La creciente escasez de recursos petrolíferos y la inestabilidad en la que se encuentran las zonas donde se localizan la mayor cantidad de las reservas petrolíferas del mundo otorga importancia estratégica al futuro de Brasil como país exportador.


LA LEY SOBRE EL PRE SAL


En noviembre del 2007, debido al positivo resultado de algunas perforaciones a lo largo de las costas brasileñas, se descubrió la existencia de grandes reservas petrolíferas. La creciente escasez de hidrocarburos y el aumento de la demanda mundial de este tipo de minerales hace del pre-sal, tal y como se conoce a esta enorme cuenca, un recurso estratégico para Brasil y para los países cuya sed de petróleo crece constantemente.


Dejando atrás las preocupaciones relacionadas con la recesión global, en virtud de las previsiones positivas sobre el desempeño económico del segundo semestre del 2009, el debate político brasileño se ha centrado rápidamente en el tema del pre-sal. La incertidumbre, relacionada con el volumen de la reserva, que algunas previsiones calculan la cifra exorbitante de 100 mld de barriles, hizo que el ejecutivo suspendiera las concesiones correspondientes en el área del pre-sal, en espera de la elaboración de un nuevo régimen de explotación de los yacimientos.


Esta tarea le fue confiada a una comisión interministerial. Se lanzaron así cuatro proyectos de ley que serán discutidos en el Congreso con urgencia (máximo 90 días). De esta manera, la cuestión se cerrará antes de las elecciones presidenciales del 2010. El primer proyecto de ley instaura en el pre-sal un régimen de participaciones. Actualmente, el sistema de las concesiones prevé que la empresa pague las royalties sobre el petróleo extraído, que se convierte en parte de su propiedad en el momento en que se descubre.


El argumento del ejecutivo es que, en 1997, año en el que se inauguró el régimen de las concesiones, esto tuvo un resultado, dadas las condiciones de alto riesgo a las que estaban sometidas las actividades petrolíferas, la carencia de recursos estatales para destinar en inversiones, el alto coste del capital y la dificultad de captar inversiones extranjeras en un contexto en el que el precio del petróleo se mantenía en niveles bajos (19$/barril).


Sin embargo, en una zona como la del pre-sal, que ha mostrado altos porcentajes de éxito en las perforaciones, en un momento de estabilización en alza de los precios de petróleo, de más fácil acceso a las inversiones, de la capacidad cada vez más elevada de la Petrobras en las perforaciones submarinas con altos niveles de tecnología, de perspectivas para la exportación, resultaría oportuno cambiar a un régimen de participaciones. Con este sistema, se le atribuye a Petrobras la responsabilidad de la extracción y de la producción de hidrocarburos (incluyendo la contratación de mano de obra y el desarrollo de la tecnología), con una participación mínima del 30% en todos los pozos.


Los contratos son concedidos a las empresas, con el fin de garantizar al estado el mayor porcentaje de petróleo extraído, y la empresa contratada asume los costes y el riesgo de todas las actividades de exploración. En el caso en que las exploraciones y perforaciones tengan un resultado positivo, los costes se reembolsarán en petróleo (llamado “precio de petróleo”). El segundo proyecto de ley crea una nueva empresa pública, la Petrosal, con la función de administrar los contratos de participación y representar al estado frente a las empresas.


El tercero prevé que las ganancias obtenidas del estado en el pre-sal vayan a un fondo social, cuyos rendimientos sean destinados a la lucha contra la pobreza, a proyectos en el ámbito de la educación, de la innovación científica y tecnología, de la cultura y de la defensa del medio ambiente. El cuarto consiste en una gran capitalización de la Petrobras (establecida en 5.000 millones de barriles de petróleo), para prepararla estructuralmente para actuar en unas perspectivas tan amplias.


BRASIL, CANDIDATO A POTENCIA PETROLERA


La rápida aprobación de las leyes en el Congreso podría tener un impacto positivo en las opciones de Dilma Roussef, actual Ministra de la Casa Civil y la favorita del Partido de los Trabajadores (PT), para suceder a Lula en la carrera por las elecciones presidenciales en 2010.


Las posibles interrupciones de dicho proceso beneficiarían al resto de candidatos, es decir, a José Serra, actual Gobernador del estado de Sao Paolo y candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y a Marina Silva, ex Ministra de Medio Ambiente, que dejó el PT por diferencias en materia de conservación del medio ambiente y candidata del Partido Verde (PV).


Las leyes del ejecutivo darán al Estado un mayor control sobre la industria petrolera y una mayor participación de los beneficios que, gracias a la mediación de Petrosal, acabarán en un fondo social de ahorro, inspirado en el modelo noruego. De hecho, sólo se podrán invertir los ingresos acumulados. La finalidad es evitar la distorsión que suele afectar a las economías nacionales de los países petroleros (como, por ejemplo, la devaluación de la moneda o la excesiva concentración de la actividad económica en el sector petrolífero).


En relación con el petróleo, Brasil es fiscalmente autosuficiente desde 2006. El balance cuantitativo entre producción y consumo es positivo, pero el país debe importar productos petrolíferos, ya que la logística de refinamiento hace que la producción sea incompatible con las exigencias de la demanda interna. En 2008, el saldo positivo, calculado en 8,9 millones de barriles, ascendía al 1,3% de la producción total.


En el primer semestre de 2009, el porcentaje ascendió al 3,7%. En julio de 2009, se registró por primera vez un saldo positivo en términos económicos y se prevé que, a finales de este año, la tendencia se confirme también anualmente. Teniendo en cuenta que el consumo aumenta un 4% al año, las reservas conocidas (donde no se incluyen las pre-sal) pueden satisfacer la demanda interna durante 15 años.


Para las pre-sal no existe una estimación precisa y las perforaciones aún se encuentran en fase de prueba. Petrobras calcula que las primeras perforaciones abarcan, entre petróleo y gas natural, de 9.000 a 14.000 millones de barriles. En este caso, Brasil entraría en el ranking de los diez países con mayor volumen de reservas del mundo y podría considerarse un futuro país exportador.


Las dificultades técnicas de la perforación y el retraso normal que se produce tras el descubrimiento de un yacimiento y su explotación, hacen pensar que no se alcanzará una producción masiva hasta 2015. Si se aprobasen las leyes presentadas por el ejecutivo (a pesar de la petición de urgencia, es posible que el Senado introduzca enmiendas y el proceso se alargue), la exportación de hidrocarburos se politizaría.


El Presidente Lula se ha apresurado a declinar la invitación para participar en la OPEP. En realidad, con el volumen actual de producción, la hipotética participación de Brasil en la OPEP no tendría ninguna influencia en la marcha de los precios del petróleo y, por tanto, su valor sería únicamente simbólico. La posibilidad de que el país alcance un nivel de producción que le convierta en un importante exportador de petróleo sólo existe a medio plazo. La respuesta internacional a esta posibilidad no se ha hecho esperar.


Petrobras, a la caza de inversiones, ha obtenido, hasta el momento, una financiación de 10.000 millones de dólares del gobierno chino a cambio de la promesa de proveer por diez años a Sinopec, una de las compañías estatales chinas, con 200.000 barriles de petróleo al día. A su vez, Petrobras obtuvo una financiación de 2.000 millones de dólares del Exim, banco de inversiones de Estados Unidos, el pasado abril, con la posibilidad de aumentarlo hasta los 5.000 millones.


PREVISIONES


A sólo un año de las elecciones presidenciales, es evidente que la tramitación legislativa tendrá un impacto sobre los electores brasileños. Las leyes sobre pre-sal son de corte estatalista, pero garantizan una participación privada a través de Petrobras que, de todas formas, tiene una responsabilidad con los accionistas, y a través de las empresas privadas que se decidan a participar en los contratos.


Además, la sutil retórica nacionalista utilizada por el ejecutivo, es un arma segura sobre la opinión pública nacional. Los riesgos ligados a este régimen son los efectos distorsionadores del mercado o el fenómeno de la corrupción (que en Brasil encuentra un terreno abonado), si no se aplican adecuados mecanismos para garantizar la transparencia de las transacciones.


La independencia energética del país es otro paso hacia el estatus de protagonista en el sistema internacional. El sistema energético brasileño es, de hecho, independiente y diversificado (el petróleo ocupa menos de la mitad de la matriz energética del país), y es plausible que, a corto plazo, el país resuelva las restricciones ligadas a la logística de refinamiento de productos petroleros. Además, la autosuficiencia energética da consistencia al crecimiento económico de Brasil.


El futuro de Brasil como exportadora de petróleo, si el régimen de participaciones se confirma, será una cuestión política relativa a las dinámicas de política interna, pero también de política exterior. A corto plazo, hay que excluir que el país se convierta en un protagonista del mercado mundial del petróleo. Sin embargo, a medio o largo plazo, siempre que se confirmen las estimaciones más optimistas sobre el volumen de las reservas, el petróleo brasileño se convertiría en el recurso estratégico que daría al país el papel internacional que ambiciona.


Si Petrobras, con la legislación propuesta por el ejecutivo, participa en todas las operaciones, se convertiría en líder de las actividades pre-sal. Por este motivo, se le ha criticado mucho, especialmente por parte de la prensa estadounidense. Se teme que las compañías extranjeras asuman un rol marginal en las actividades petrolíferas marinas del país lusófono.


Con las inversiones (calculadas en 174.400 millones de dólares) previstas en el plan de la empresa para el período 2009-2013, Petrobras ha mostrado tener grandes ambiciones también a corto plazo, en contra de la tendencia del resto de compañías preocupadas por las consecuencias de la crisis. En el plan, se dio prioridad precisamente a pre-sal, sin abandonar los proyectos en curso (como por ejemplo, cuatro refinerías que permitirían la exportación de productos petrolíferos de alto valor agregado).


Con las leyes sobre pre-sal, ha pasado a segundo plano el análisis que una comisión parlamentaria, creada para esclarecer el episodio de los contratos irregulares que ha llevado a cabo, pero difícilmente podrán atacar a la reputación de la empresa. Sean cuales sean las modificaciones que sufran las leyes sobre el pre-sal, la industria petrolífera brasileña, y todos los sectores y servicios ligados a ella, están destinados a crecer y a reforzar su importancia en la economía interna del país.

Fuente: Equilibri

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