
"No tiene sentido generar un enfrentamiento entre dos modalidades de provisión de energía tan necesarias para el país como son la extracción de hidrocarburos no convencionales y la generación de fuentes limpias". Así lo cree el presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), Marcelo Álvarez, quien disertó en el 10° Encuentro sobre Estrategias Ambientales "El futuro ambiental de la Argentina, una mirada hacia el 2030".
Según sus palabras, lo que se está viviendo en el país no es una moda tecnológica ni un resabio de culpa ideológica de un sector social, sino un cambio de paradigma. “El gran desafío del siglo XXI es cómo gestionar una matriz con fuentes intermitentes y descentralizada”, sentenció.
Desde su óptica, el segmento de las energías verdes se enfrentará inexorablemente con barreras paraarancelarias de intensidad energética. “Habrá mercados que se nos abrirán o se nos cerrarán en función de nuestra eficiencia energética y nuestras emisiones de carbono”, anticipó.
En este escenario, insistió, lo peor que se puede hacer es crear una grieta entre Vaca Muerta y las tecnologías renovables. “Ambas fuentes de energía deben ir de la mano. Tiene que haber un mix adecuado que genere valor agregado para el país”, manifestó.
El desarrollo de las energías renovables, sostuvo, representa una oportunidad que no puede dejarse de lado. “Pero no hay que tener posiciones absolutas. Una toma de decisión errónea o tardía posee un impacto que se ve media década o una década después”, advirtió.
En líneas generales, acotó, hay consenso acerca de los objetivos a cumplir en un horizonte de largo plazo. “Las discusiones mezquinas aparecen a la hora de definir el camino para llegar a ese largo plazo. Todas las decisiones de la coyuntura deben tomarse mirando a la meta final”, recalcó.
Fuente: Revista Petroquímica
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