
Este mes la Comisión de MinerÃa y EnergÃa del Senado realizó dos sesiones para analizar el desarrollo del litio en el paÃs. Chile tiene las mejores reservas de litio del mundo en el Salar de Atacama y en otros salares, y en 1998 desplazó a Estados Unidos como primer productor. A pesar del aumento de la producción desde entonces, en 2012 será alcanzado o sobrepasado en producción por Australia, y tal vez por Argentina más adelante.
Ello se debe a una legislación obsoleta que declara al litio como "estratégico" y que ha obstaculizado el desarrollo de varios salares y del mismo Salar de Atacama.
Los recursos y reservas globales de litio conocidos alcanzan para unos 1.500 años, incluso a los ritmos más optimistas de uso futuro, sin reciclaje. Por ello, no hay motivo para declararlo estratégico como lo hace Chile desde los años 70, misma época en que EEUU abandonó dicha denominación.
A nivel global la industria minera del litio es pequeña, facturó en 2010 unas 180 veces menos que el cobre y las exportaciones de litio del paÃs nunca sobrepasaron un medio por ciento del total. ¿Por qué es importante el litio entonces? Porque es el metal más liviano en la naturaleza, y porque intrÃnsecamente es el que mayor voltaje puede proporcionar en baterÃas. Por ello, todos los fabricantes importantes de automóviles han desarrollado autos eléctricos con baterÃas de litio.
Este ofrece la posibilidad de encadenarse a las tecnologÃas más avanzadas del mundo en almacenamiento energético, transporte y electrónica. Además, tiene el potencial de ser clave en la generación de energÃa termonuclear controlada, aceptada como una solución futura positiva para el mundo, tal vez en 30 o 40 años. Incluso para esto hay suficiente litio. Para cambiar la legislación del litio es necesario comenzar por modificar la Constitución, una Ley Orgánica Constitucional y el Código de MinerÃa, lo que ha enfrascado al paÃs en un debate profundamente ideológico que ya se dio de forma fallida recientemente.
¿Qué hacer entonces? Una alternativa es entregar la explotación a empresas del Estado, pero no hay empresas fiscales que tengan tecnologÃa para explotar este metal, hay muy pocos especialistas en Chile, y el Estado abandonó su interés por el litio hace tiempo. En 1988 cerró el Comité de Sales Mixtas de Corfo, nadie sabe qué pasó con los recursos para investigación que fueron asignados al metal, y Conicyt rechazó en los 80 y 90 los tres grandes proyectos para desarrollar tecnologÃas de baterÃas y de producción.
Una alternativa disponible sin legislación previa es que el Ejecutivo defina un royalty parejo para el litio, capturando una renta razonable para el paÃs, y utilice los contratos especiales de operación para licitar cuotas de producción de litio en los salares de Maricunga y otros, preseleccionando a las empresas de pedigrà financiero-tecnológico que incluyan también en sus propuestas paquetes tecnológicos interesantes para el paÃs, y luego asignando a aquellas que tengan las ofertas de mayor valor económico. El gobierno debe actuar ahora o enfrentar la pérdida de liderazgo en esta industria.
Fuente: La Tercera
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