
El motivo parece hoy una pequeñez: la petrolera anglo-holandesa habÃa decidido aumentar 4,2% la nafta y el gasoil. Kirchner convocó a no comprarle más. "Ni una lata de aceite, y que se den cuenta de que los argentinos ya no soportamos más este tipo de acciones".
Desde entonces se desató un vendaval contra la empresa y contra su presidente, Juan José Aranguren. Fue, además, el primer eslabón de una silenciosa transformación en el mercado de la venta de combustibles.
Pasaron poco más de 11 años de aquel momento. El ex presidente falleció en 2010 y Aranguren, después de 54 causas penales que le inició el anterior gobierno, es ahora Ministro de EnergÃa. Todas las grandes empresas dedicadas a la venta de combustibles que existÃan en 2005 cambiaron de dueños y se nacionalizaron. Sólo una sobrevivió a estos años de polÃtica energética: Shell. Toda una paradoja.
Ese fue el Norte de un proyecto de periodismo de datos desarrollado por el equipo de La Nación Data, el MediaLab de Fopea y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos y la Universidad Austral. Está basado, principalmente, en el análisis de los precios y volúmenes de venta de los hidrocarburos para todo el territorio nacional, según informan mensualmente los operadores inscriptos en la Resolución 1104. La base de datos se encuentra en el portal web del Ministerio de EnergÃa y supera los 3.800.000 datos registrados. Sólo se trabajaron los datos para los combustibles lÃquidos, nafta y gasoil, para un perÃodo de tiempo que inicia en diciembre 2004 y finaliza, en esta edición, en septiembre 2016.
Los números cuentan cómo se nacionalizaron los surtidores y quiénes son los vendedores de cada litro de nafta que se cargó en un tanque desde 2005 hasta ahora. Cuentan qué fue lo que pasó con el precio y cómo la Argentina se desacopló de la cotización del barril de petróleo. Repasan cuáles son los grandes jugadores de este mercado y relatan la diferencia que tiene el combustible según dónde se lo compre. Muestran, además, cómo cada vez hay menos estaciones de servicios y explican las demoras que hay que soportar a la hora de abastecerse.
Los datos contienen la explicación de la transferencia de riqueza que cada argentino hace desde su bolsillo a las petroleras cada vez que arrima su auto a un surtidor y muestran que el ingreso del Estado a la empresa YPF ha sido un factor determinante para que suba el valor del litro de combustible. (…)
Fuente: La Nación
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