
Igor Sechin voló a Londres con la idea de adquirir la participación de 50% que tiene la petrolera británica en TNK-BP, su joint venture ruso, mediante un acuerdo en efectivo y acciones por u$s 28.000 millones, según allegados a la situación. Serían entre u$s 15.000 millones y u$s 20.000 millones en efectivo, además de una participación de entre 10% y 20% en Rosneft, se supo. La operación permitirá a BP salir de un joint venture que ha llegado a simbolizar tanto las recompensas como los riesgos de invertir en mercados emergentes ricos en petróleo. El acuerdo catapultará a Rosneft en la liga de los súper grandes. Ampliada, Rosneft podrá producir cerca de 3,15 millones de barriles diarios de petróleo, frente a los 2,3 millones b/d de ExxonMobil.
Como se estaría pasando una gran parte de la producción petrolera privada a manos estatales rusas, el acuerdo también será una señal del mayor realineamiento de la industria petrolera rusa desde que entre 2004 y 2007, se separó de Yukos, que llegó a ser la mayor empresa petrolera privada del país. Sechin, un aliado cercano al presidente ruso Vladimir Putin y ex responsable de la cartera de Energía en Rusia, se reunió con el CEO de BP, Bob Dudley, en la sede central de la compañía en Londres para poner los toques finales al acuerdo. El directorio de BP está convocado para que hoy considere las opciones de la empresa. Si se cierra el acuerdo, BP finalmente se divorciará de sus problemáticos socios y armará una nueva alianza con Rosneft, por recibiría 20% de la compañía.
Esa unión abre brillantes horizontes. BP tiene ahora la esperanza de convertirse en el socio de elección de Rosneft, formando un equipo con el campeón estatal ruso para explotar las vastas reservas de crudo que tiene Rusia bajo las aguas del Ártico. “BP adquirirá acceso preferencial a los recursos, sus proyectos tendrán prioridad y sus intereses estarán alineados con el gobierno”, aseguró Stephen Thornber, administrador de fondos de acciones en Threadneedle Investments. “Rusia es un lugar muy difícil de acceder, y esto les garantiza un lugar allí,” agregó. Las condiciones de la operación también son atractivas: pocos analistas esperaban que Rosneft ofreciera u$s 28.000 millones.
Una gran inyección de dinero permitirá a BP cancelar deuda, adquirir activos y recompensar a inversores, posiblemente con un dividendo especial o la recompra de acciones. Recibir u$s 28.000 millones por la participación, aún cuando gran parte de ello sea en acciones de Rosneft, será una demostración de lo exitosa que fue TNK-BP para la petrolera británica. Desde su inversión inicial de u$s 8.000 millones en 2003, cobró del joint venture dividendos por u$s 19.000 millones. Pero una serie de enfrentamientos con sus socios, un grupo de magnates rusos que formó el consorcio Alfa-Access-Renova (AAR) opacó el éxito de la empresa.
Fuente: El Cronista
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