
A principios de marzo la estatizada YPF anunció con bombos y platillos un crecimiento de sus reservas probadas del orden del 11%, pasando de 979 Mboe (millones de barriles equivalentes en petróleo, por sus siglas en inglés) a 1.083 Mboe y un índice de reemplazo de reservas que alcanzó el 158%, revirtiendo la tendencia negativa de 2012 y llegando al porcentaje “más alto de los últimos 14 años. Días más tarde, en el mercado ponían en duda las causas que la petrolera dirigida por Miguel Galuccio había explicado públicamente como motor de ese incremento. Un documento elaborado por el equipo del ex secretario de Energía y ex presidente de YPF, Daniel Montamat, advirtió que el aumento de las reservas de petróleo y de gas que anunció la compañía para el 2013 no resultaron de un esfuerzo exploratorio.
El ex funcionario reportó que un alto porcentaje de las reservas provino de una mejora en los precios en el mercado interno. El análisis realizado por Mauricio Roitman, economista del estudio Montamat & Asociados, y publicado en la edición del 24 de marzo de El Cronista fue refutado ayer por YPF.
El informe concluye que el 72,4% de las reservas incorporadas en petróleo y un 70% del total adicionado a las de gas corresponderían a aumentos en el precio del petróleo y el gas. A fines de 2012, el Gobierno resolvió elevar el precio del gas en boca de pozo desde u$s 2,5 hasta u$s 7,5 por millón de BTU, mientras el año pasado también se registró una mejora en el valor del crudo Medanito.
No obstante, en YPF aseveraron que esa información es errónea y salieron a aclarar que solo un 3,1% de las reservas de gas y un 0,8% de las reservas de petróleo incorporadas en el 2013 está relacionado al nuevo precio del gas. El cruce de números se originó a partir de los datos proporcionados por YPF en el balance que presentó a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
En el documento, la petrolera detalló que el salto que pegaron las reservas de petróleo y, sobre todo, de gas respondió casi en su totalidad a revisiones de estimaciones anteriores (sin hacer mención alguna a qué elementos integran esta categoría) y en menor medida a extensiones, descubrimientos y recuperación mejorada. Los analistas se sorprendieron ante el importante variación que las revisiones mostraron de un año a otro.
En gas, por caso, este ítem pasó de 220 miles de millones de pies cúbicos en 2012 hasta 563 miles de millones de pies cúbicos en 2013. El 13 de marzo, Galuccio fue consultado sobre este punto por el senador radical Ernesto Sanz. El ingeniero, que había asistido ese día al Senado para defender los pormenores del acuerdo con Repsol, explicó que las revisiones responden a tres causas: el mejoramiento de la curva de producción de pozos existentes, las extensiones de concesiones en Chubut y Santa Cruz, y el mejor precio del gas. Sin embargo, en el estudio de Montamat resaltaron que las dos primeras ya representan categorías en sí mismas.
Aunque sin dar números, ayer YPF finalmente detalló que la categoría “revisiones de estimaciones anteriores engloba: comportamiento de producción –primaria y secundaria; reparaciones de pozos; perforación de pozos de desarrollo; estudios de reservorios; incorporación de reservas por extensión de concesiones y revisiones contractuales (incluyen aquellos cambios debido a los precios).
Los datos sobre las reservas probadas (aquellas económicamente viables) y del índice de reemplazo (si se consume más de lo que se reemplaza) son informaciones clave sobre una petrolera debido a que constituyen su activo primordial.
Fuente: El Cronista
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