
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el país podría alcanzar este año una producción de 54,5 millones de metros cúbicos de crudo, un volumen que superaría incluso el máximo histórico registrado en 1998.
La estimación refleja la profunda transformación que atraviesa el sector energético argentino en la última década, con el shale oil de la Cuenca Neuquina desplazando progresivamente al petróleo convencional y consolidando a Vaca Muerta como el principal motor de crecimiento de la industria hidrocarburífera nacional.
De acuerdo con la proyección de la BCR, la producción de petróleo crecería un 16% respecto de 2025 y quedaría un 11% por encima del récord histórico alcanzado hace casi tres décadas.
El shale ya domina la producción petrolera argentina
El crecimiento esperado para este año se explica casi exclusivamente por el avance de la producción no convencional. Actualmente, ce rca del 70% del petróleo que se extrae en la Argentina proviene de desarrollos shale, una proporción que muestra la velocidad con la que Vaca Muerta modificó la estructura energética del país.
La diferencia respecto de años anteriores es contundente. En 2020, el petróleo no convencional representaba menos del 25% de la producción nacional, mientras que en 2015 apenas superaba el 5%.
El informe sostiene que la expansión del fracking permitió compensar ampliamente la caída estructural de la producción convencional. De hecho, la extracción tradicional de petróleo caería este año un 4% respecto de 2025 y mostraría un derrumbe acumulado del 41% frente a 2016.
Sin embargo, la producción no convencional crecería cerca de un 28% interanual, lo que explica que la producción total continúe acelerándose y que el país pueda acercarse por primera vez a los 900.000 barriles diarios.
La BCR remarcó que el pro medio diario de extracción ya había superado los 790.000 barriles diarios durante 2025, tras un crecimiento del 9,2% frente al año anterior. Ahora, el escenario proyectado para 2026 ubica a la industria en una escala inédita para la Argentina moderna.
Exportaciones, infraestructura y superávit energético
El crecimiento productivo aparece además estrechamente vinculado con la expansión de las exportaciones energéticas y las inversiones en infraestructura.
La mejora en los niveles de extracción coincide con el desarrollo de nuevos oleoductos, ampliaciones de capacidad de transporte y proyectos vinculados al GNL, claves para sostener el incremento de producción y ampliar la capacidad exportadora del país.
Según el informe, las inversiones previstas buscan fortalecer tanto el abastecimiento interno como las exportaciones de hidrocarburos< /span>, con el objetivo de consolidar el superávit energético argentino.
En los últimos meses, el sector energético se transformó en uno de los principales generadores de divisas de la economía argentina. El crecimiento de Vaca Muerta permitió revertir parcialmente una década marcada por fuertes importaciones energéticas y déficit en la balanza comercial del sector.
La expansión exportadora también se ve favorecida por el contexto internacional. La guerra en Medio Oriente y la volatilidad global del petróleo revalorizaron el potencial de regiones consideradas políticamente estables para el suministro energético internacional, entre ellas la Argentina.(...)
Fuente: Ámbito Financiero
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