¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE INVERSIÓN EN PETRÓLEO?
Siempre leemos y escuchamos la enorme publicidad que tanto el gobierno como las empresas del petróleo les hacen a las inversiones que realizan el país. Sin embargo es interesante analizar dónde radican estas inversiones y si la sociedad es beneficiaria directa o por defecto de las enormes sumas que se promocionan. El análisis dice que hay una enorme falacia en estos anuncios, algunas veces ayudado por intereses políticos y económicos que comulgan con el engaño.
Una nota aparecida en medios patagónicos nos ha llevado a reflexionar sobre un tema que nunca está debidamente explicado o bien está mal entendido y es el de las inversiones petroleras (y/o mineras).
Anuncia la nota en varios medios casi en calidad de circular, que la empresa YPF hará una inversión de 40 millones de dólares en la compra de nuevos equipos denominados “Work Over” en cuya descripción técnica se asegura que permite llegar a los 3.600 metros de profundidad y luego señala como bálsamo que eso permitirá aumentar la producción y continuar con el plan de exploración y producción de 4.600 millones hasta 2009. 
Indudablemente que todo lo aportado en tecnología para la actividad extractiva implica que se produzca mayor producción y por ende se cumplan los objetivos empresarios y de reservas en el país, lo que no está siempre convenientemente explicado es que el 99% de las “inversiones” prometidas por las petroleras son en realidad recursos tendientes a optimizar su logística para lograr mayor caudal de extracción de crudo, una localización más rápida y exacta y en definitiva es una inversión sobre sus propios recursos para generarle mayores divisas en menor tiempo.
Si consideramos que estas inversiones dejan un efecto residual que puede ser aprovechado por el país, digamos que el beneficio existe, pero es mínimo comparado con las ingentes riquezas que explota la empresa junto a los beneficios que obtiene y por otro lado todo ese efecto desaparece cuando cesa la actividad empresaria en el lugar.
No hay ayuda genuina
Si en realidad la “inversión” que tanto se publicita desde sectores del gobierno interesados en hacer aparecer a las empresas como grandes filántropos que tienen la función social dentro de sus objetivos institucionales fuera realmente como se intenta hacer aparecer en los medios, tendrían que crearse alrededor de los yacimientos, destilerías y plantas elaboradoras de productos derivados del petróleo (por ejemplo) que dieran mucha mano de obra a los habitantes y desarrollar la región en ese sentido, o bien las empresas debieran propender a invertir para que los pueblos como las Heras, Truncado o Caleta, desarrollen industrias alternativas (lanas, hilados, aceiteras, canteras, curtiembres, empresas de energía etc) con el fin de preparar a sus sociedades para que el día que las petroleras se retiren de allí no dejen un páramo desértico, contaminado y virtualmente desolado por la desocupación que produjo una ocupación monoeconómica que circunscribió todo al servicio petrolero, actividad que al desaparecer despedaza el tejido social y lo empobrece.
Por eso es tan importante saber de qué hablamos cuando hablamos de “inversiones petroleras”. Una cosa es la inversión que las empresas hacen para optimizar sus cualidades extractivas y otra es la inversión que el Estado debiera exigirles, favorecidos por las enormes facilidades que tienen para lucrar con nuestro petróleo a precios viles, y que tendría que ser materializada en el incremento del bienestar de las sociedades que rodean a los yacimientos (o son rodeadas por ellos) y que resultan rehenes de una actividad única y finita que cuando desaparece su origen sume a los pueblos en la pobreza.
¿Mano de obra?
La actividad petrolera y minera generalmente está precedida de rimbombantes anuncios de inversiones super millonarias y la promesa de ocupación de mano de obra que asegurará trabajo a las ciudades, por cuya razón los Intendentes hacen causa común con las empresas viendo que tales perspectivas generalmente son pilares fundamentales para su proyección política futura al frente de una comuna.
Sin embargo el vaso sigue medio lleno o medio vacío, depende de cómo se lo mire. Porque las inversiones como tales no llegan a la gente, son partes constitutivas del desarrollo empresario y sus perspectivas estratégicas de explotación y es muy pequeño pensar que por dar 500 o 1000 puestos de trabajo en una ciudad, se pueden aceptar condiciones de explotaciones totalmente desventajosas con perspectivas calamitosas para el medio ambiente y la sociedad, cuando la actividad cese.
Por otra parte nadie le dice a la gente que debido al nivel de la tecnología actual que utilizan las empresas, el mundo laboral se ha hecho tan específico y calificado que la gente común de un pueblo difícilmente tendrá oportunidad de acceder a puestos de responsabilidades altamente remunerados.
Ni que hablar de que los nuevos ingenios robóticos están desplazando aceleradamente la mano de obra humana, al menos ésta en su forma directa y primaria. Los nuevos sistemas son conducidos por sofwares manejados por especialistas y técnicos altamente especializados y esto recorta considerablemente la necesidad de emplear al obrero común tal como aún lo conocemos.
Un anuncio con trampas
Este artículo al que hacemos mención expresa lo siguiente “Con estas incorporaciones la empresa va sumando tecnología de última generación en los yacimientos que explota en el país. En línea con la política de seguridad de la empresa, una de las principales contribuciones de los equipos de perforación es su sistema de operación automatizado. Este sistema mantiene la dotación del personal de los equipos, brinda una reducción de la exposición ante eventuales riesgos del personal. Asimismo, «la funcionalidad de su mecanismo de traslado permite contar con una mayor capacidad para ejecutar mayores inversiones en el mismo tiempo ».
Claramente queda establecido que este sofisticado equipo excluye al ser humano de la boca del pozo. Para justificar esta deshumanización del trabajo en función de la mejor operatividad, la empresa aduce que el nuevo equipo otorga mayor seguridad al personal, claro está porque no necesita operarios cercanos ya que el controlador es remoto. Ergo: con menos cantidad de gente hacemos un trabajo mejor, seguro y más eficiente .
Y como si esto fuera poco no falta en esta clase de artículos publicitarios una aclaración necesaria que hacen los departamentos de prensa de las empresas que como YPF en este caso en su comunicado resalta: “ Con estas acciones, YPF ratifica el compromiso de contribuir al desarrollo sustentable y brindar un firme apoyo a la comunidad con la que convive, además de una constante búsqueda de alternativas que generen una óptima preservación de los recursos naturales ».
Sería bueno preguntarles con qué acciones YPF ratifica su contribución a dar un firme apoyo a la comunidad con la que convive ?, porque hasta donde uno puede entender de lo informado los únicos beneficiados son ellos y en todo caso la sombra de una desocupación encubierta se asume como posible, toda vez que proporcionalmente a mayor tecnología de producción, es obvio que las empresas necesiten cada vez menos mano de obra primaria.
Fuente: OPI Santa Cruz
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