
Los óxidos de nitrógeno, comentó el doctor en ingeniería química Gustavo Fuentes Zurita, existen de manera natural en el ambiente porque hay una concentración basal resultado de procesos biológicos y fotoquímicos. Sin embargo, en las urbes esta composición se altera porque los óxidos también son emitidos por todos los motores de combustión interna, tanto de gasolina como diesel, así como por las plantas de potencia y las termoeléctricas.
“El problema de contaminación atmosférica en zonas urbanas que conocemos, como smog, está ligado a la existencia de una alta concentración de óxidos de nitrógeno y de compuestos orgánicos volátiles emitidos en procesos de combustión y que deben ser controlados”, indicó el investigador, quien es responsable del proyecto.
Gustavo Fuentes Zurita detalló que esta problemática fue reconocida desde la década de los años 60 en Estados Unidos, país en donde se comenzaron a estudiar los modelos de combustión y donde se desarrollaron los convertidores para automóviles de gasolina, tecnología que hoy es conocida como catalizadores de tres vías.
Para disminuir las emisiones de los motores de diesel no se han desarrollado tecnologías totalmente robustas, por lo que el grupo de investigación trabaja en un sistema activo desde temperaturas bajas, es decir, que encienda a menos de 100 grados centígrados
“Cuando el motor de un auto enciende, se tiene que calentar el convertidor, que es inactivo a temperatura ambiente, y eso se logra a través del contacto con gases calientes que salen del motor. Al alcanzar la llamada temperatura de ignición el convertidor empieza a funcionar y mientras menor sea esa temperatura, menor será la cantidad de contaminantes, en este caso, óxidos de nitrógeno e hidrocarburos, emitidos a la atmósfera”, explicó el investigador de la UAM.
Añadió que cuando encendemos cualquier automóvil, éste emite a la atmósfera durante un minuto a minuto y medio los contaminantes que produce el motor sin control, por eso, si logramos bajar la temperatura de ignición –que es lo que buscan las distintas tecnologías de motores y catalizadores– se elimina una gran parte de la contaminación generada por vehículos.
METAL. La investigación, que es financiada por el Conacyt, contempla la utilización de nuevos materiales, variantes de lo que se encuentra documentado en información de congresos y en la literatura científica. “Usaremos un metal precioso soportado en un óxido. De hecho, consideramos que nuestros resultados actuales ya constituyen una aportación muy interesante”, expresó Gustavo Fuentes Zurita.
En específico, los materiales estudiados en este momento se basan en plata y se cuenta con un sistema de micro-reactor a escala laboratorio que permite operar de manera comparable a lo que sucede en un vehículo. “Esto ya lo hemos verificado y tenemos confianza de que nuestras pruebas son escalables al comportamiento de nuestros catalizadores acoplados a un motor”, indicó el investigador.
Este proyecto, que comenzó a recibir financiamiento hace cinco meses, espera cubrir la etapa inicial de desarrollo en octubre de este año para después llevar a cabo pruebas con variantes prácticas. “No sólo se trata de desarrollar un catalizador, sino de pensar en la manera en que puede ser usado prácticamente en el automóvil. La idea es hacerlo sencillo para que funcione en condiciones reales y sea acoplado a motores”, añadió.
Fuentes Zurita comentó que este proyecto continúa anteriores trabajos en la UAMI que datan de los años 90, asociados a problemas de contaminación por óxidos de nitrógeno. “Los catalizadores estudiados en ese tiempo llevaron al desarrollo de sistemas utilizados en Europa y en menor medida en USA, sin embargo, todavía hay interés en modificarlos para hacerlos más accesibles e instalarlos en todos los motores diesel”.
El especialista en ingeniería química concluyó que la función como investigador, por un lado, es tratar de generar tecnología, pero también un conocimiento novedoso, así como la formación de estudiantes de alto nivel.
Fuente: Crónica
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