El hecho de que cueste menos el combustible durante este verano boreal, una época del año en que se usa mucho el automóvil, también podría cambiar el telón de fondo de la campaña electoral norteamericana después de una primavera con varias críticas a la política energética. El petróleo ha sufrido lo que Citigroup llamó una “liquidación viciosa” debido a que las señales de desaceleración en China y el resurgimiento de la crisis de la eurozona están sacudiendo los pronósticos de consumo y empujan a los inversores hacia los refugios.
Como resultado, el dólar se fortaleció y surgieron presiones sobre los commodities, la mayoría de los cuales se comercializan en la divisa estadounidense. El crudo Brent se ubica por debajo de los u$s 100 el barril por primera vez desde octubre de 2011, acumulando un retroceso de 18% desde comienzos de mayo. Los precios del petróleo retrocedieron cerca de 7% desde los picos cercanos al récord de abril, según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés).
Los precios minoristas tienden a ir a la zaga de los del crudo, por lo que los expertos esperan que las caídas continúen. “Hay más disminuciones en los precios que aún no se han producido”, dijo Jon Cogan, de la EIA, la división de estadísticas independiente del Departamento de Energía de EE.UU. Y agregó que pueden transcurrir “varias semanas” antes de que la baja del precio mayorista llegue a las estaciones de servicio.
Los consumidores también se podrían beneficiar debido a que las compras de bonos del Tesoro estadounidense hacen caer las tasas de interés de las hipotecas (lo que les podría permitir refinanciar y ahorrar dinero), pero ni el petróleo ni el crédito serán suficientes para compensar por completo el efecto que tiene el estancamiento de la creación de empleo sobre los ingresos. El informe de empleo del viernes y otros datos decepcionantes en Estados Unidos también influyeron en los mercados del crudo.
No obstante, a fin de cuentas, el país vería una reactivación a raíz de los menores precios del petróleo porque aumenta el poder adquisitivo de los consumidores y se calman las presiones inflacionarias, comentó el economista de Bank of America Merrill Lynch, Michael Hanson. “La caída de los precios de la nafta está reflejando la debilidad del crecimiento global, que está en mayor medida fuera de Estados Unidos, por lo que para los consumidores estadounidenses hay un pequeño beneficio neto”, agregó.
La creciente oferta también ha influido en parte en el enfriamiento de los precios. Arabia Saudita, eje de la OPEP, está bombeando la mayor cantidad de crudo en 30 años. EE.UU. produjo 6,3 millones de barriles diarios en marzo, el mayor nivel mensual desde 1998. Las refinadoras también están produciendo más petróleo a pesar de la débil demanda. Los precios del petróleo podrían caer de nuevo si se liberan las reservas gubernamentales estratégicas.
Los países que integran el G8 acordaron el mes pasado liberar reservas en el caso de interrupción del suministro, por ejemplo debido a las sanciones o un conflicto con Irán. “No creo que el actual comportamiento de los precios cambie significativamente las probabilidades de una liberación de reservas estratégicas,” comentó Robert McNally, director de la consultora Rapidan Group y ex funcionario de la Casa Blanca.
Fuente: DPA
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