
La queja se escuchó de la boca de la presidenta Cristina Kirchner a poco de la expropiación del 51% de YPF: "Repsol importaba hasta la arena". Dos años después, aunque a paso lento, la realidad parece ir cambiando. Ente el 15 y el 20% del insumo que se utiliza para mantener abiertas las fisuras de Vaca Muerta es de origen nacional, según coincidieron ejecutivos de tres operadoras consultadas por "Río Negro Energía". El resto, claro, sigue viniendo de Brasil, Estados Unidos o China, aunque todo indica que el sector avanza hacia un esquema de negocios que le permitirá "vivir con lo nuestro". Cada día, medio centenar de camiones cargados de "agente sostén" –así se conoce a la arena en la industria– circula por las rutas de Neuquén hasta llegar a Añelo, el corazón productivo de los no convencionales.
Una vez allí, unas 1.500 toneladas se inyectarán en cada pozo para mantener abiertas las fisuras en la roca madre: serán el poroso camino por el que fluirán el petróleo y el gas atrapados a casi 3.000 metros bajo tierra. De todas las novedades que el mundo shale trajo consigo, la arena parece ser la más singular: se lleva uno de cada tres dólares que se invierten en una fractura, y obliga a desarrollar una compleja logística para su manejo, que se cuenta en millones de kilos.
"Todo el mundo cree que se va a generar un meganegocio; yo sería más bien cauto", dice el gerente de no convencionales de una importante operadora de la Cuenca Neuquina. En realidad, explica, el escenario para la arena recién comienza a conformarse.
"En esta etapa de pilotos, necesitamos ensayar las formaciones. Para tener una real dimensión tenemos que probar con lo mejor que existe en el mercado: la mejor arena, el agua más pura, los mejores equipos", grafica el ejecutivo. Una vez comprobado que la explotación es viable, comienza a afinarse el lápiz en el resto de los insumos y uno de los que seguramente se ajustarán será la arena. Por estos días se gasta en este concepto un millón de dólares por perforación. El número podrá tranquilamente bajar a la mitad cuando se adquiera escala, calculan los especialistas. Todo indica que a medida que los no convencionales ingresen en su etapa de factoría, se utilizará cada vez más arena nacional, aunque sea de peor calidad.
Arrastradas por la mayor demanda, sobre todo de parte de YPF, las empresas productoras de arena para la industria del vidrio comenzaron a reconvertir sus productos para adaptarlos a la necesidad del shale. La gran mayoría del consumo en Neuquén proviene de Entre Ríos, de la costa del Paraná. Se trata de un grano fino, de gran dureza, que soporta altas presiones. Hay otras compañías de Buenos Aires y en Chubut que están haciendo ensayos. La provisión nacional, que no alcanza a cubrir la demanda actual, también abarata los costos del flete, algo clave en insumos tan pesados. Un camión estándar puede cargar unas 30 toneladas de arena. Es decir que se necesitan 50 vehículos para un solo pozo. Si el shale despega, la logística será todo un problema a resolver.
Pero no cualquier arena puede bombearse al fondo de un pozo. Las hay de distintos tipos y cada una reúne cualidades diferentes. "La clave es el tamaño del grano", define Jorge Ponce, especialista en el área de completación y estimulación de pozos de Apache. "Existen tren tipos de agente sostén: la arena natural, que se utiliza en granulometrías finas, la resinada –que es igual pero sufre un proceso que le permite mejorar la permeabilidad– y los cerámicos, que son artificiales y que soportan más presión con granos más grandes", explica el ingeniero, con 20 años de experiencia en la industria.
Parte de la arena natural y resinada y la totalidad de los cerámicos se importan. En este último caso provienen mayormente del Brasil, aunque ahora China se posiciona como un actor fuerte. Para Ponce, es posible que crezca el mercado argentino, sobre todo de la mano de los agentes naturales. Los otros requieren de un proceso industrial más complejo, que demandaría altas inversiones. De todas formas, algunas industrias como la metalúrgica o la cerámica podrían avanzar en su desarrollo.
DE AFUERA
La Dirección Provincial de Minería de Neuquén realizó trabajos de exploración en la provincia en busca de un sedimento que pueda convertirse en arena para fractura. No se encontró ninguno que se adapte a los requerimientos de la industria. Por ahora, la arena nacional que se utiliza en Vaca Muerta proviene de bancos ribereños de Entre Ríos. Hay experiencias en Chubut con variedades de lago y aún no se conocen con arena de mar. En Estados Unidos, todo el agente sostén natural que se usa proviene de cursos de agua dulce.
¿Qué define si una arena es apta o no para fractura? En principio, su tolerancia a las altas presiones. "Hay que ver que el grano no tenga clivajes. Para eso, se hacen ensayos de compresión: si no resiste, no sirve", graficó Jorge Ponce, de Apache. También es clave el tamaño. La arena argentina, por ahora, es de granulometría muy fina. Mientras más chico el grano, más presión soporta pero menos conductividad genera. Otro punto clave es la forma del grano, que debe ser lo menos rugosa posible para mejorar la surgencia del petróleo y el gas. Por eso se utilizan arenas resinadas, que mejoran la porosidad.
PROBLEMA LOGÍSTICO
Empresarios y funcionarios lo sugieren por lo bajo, pero todos temen que las rutas neuquinas se vean colapsadas si el desarrollo de no convencionales supera la etapa de pilotos y se vuelca a la explotación masiva. Las alternativas son generar nuevos caminos, agregar carriles a los existentes y sumar un vehículo clave dentro de esta estructura: el ferrocarril. YPF firmó un convenio con el Ministerio de Transporte de la Nación para activar un tren de carga desde el puerto de Buenos Aires hasta Plaza Huincul. Esto liberaría la ruta de camiones para el traslado de arena.
Desde Neuquén se quejan por la falta de permeabilidad de parte de la Casa Rosada para descentralizar el ingreso de equipamientos e insumos, hoy concentrados en Buenos Aires. El puerto de San Antonio podría tranquilamente concentrar parte de ese tráfico y achicar distancias. Otro camino que tomaron las operadoras regionales, sobre todo YPF, fue la de buscar lugares de acopio. En el Parque Industrial de Allen, por ejemplo, funciona un gran depósito de la firma TSB, en el predio que perteneció a la explanta juguera de "Millacó".
En Neuquén hay varios proyectos en Añelo para ofrecer el manejo integral de arena. Inclusive, según reveló el intendente Darío Díaz, una firma busca instalarse en el nuevo parque industrial para resinar el agente sostén. El jefe comunal se mostró preocupado por el incremento de tráfico. Ya lo había hecho su par de Rincón de los Sauces, Marcelo Rucci, quien en reiteradas ocasiones se quejó por el pésimo estado en el que quedan las rutas por el transporte pesado del sector petrolero.
Fuente: Diario Río Negro
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