
A diferencia de otros sectores crispados por las crisis recurrentes, la industria petrolera en la Argentina parece vivir otra película. Y así se vio ayer en el Sheraton entre los mil asistentes al almuerzo que celebró los 115 años del descubrimiento de petróleo y gas en Comodoro Rivadavia. En la mesas las conversaciones giraban sobre los proyectos en marcha y los que vendrán, siempre superabundantes en dólares. Esta industria ocupa a 150.000 personas con salarios que superan el promedio, además de movilizar economías del interior. El sector, pese a su tradición, es considerado ahora un emergente. Le permite al país obtener divisas sin depender del clima como sucede con el campo.
No solo hay ilusión con el gasoducto de Vaca Muerta y su pronta extensión.
También, con la cuenca austral en Tierra del Fuego. La ultima novedad es la expectativa que surgió con los descubrimientos en una cuenca espejo a la de Mar del Plata, la de Namibia al sur de Africa de inmenso potencial que se replica a 300 kilóme tros y a 1.500 metros de profundidad de la costa de la ciudad balnearia.
Símbolo de bonanza, al almuerzo no faltó ninguno de los grandes jugadores.
Desde Pablo González de YPF, Marcos Bulgheroni (PAE), Nidia Alvarez Crog (Equinor), María Tettamanti (Camuzzi), Teófilo Lacroze (Raizen), Gabriela Aguiar (Excelerate Energy), Hugo Eurnekian (CGC), Javier Rielo (Total), Horacio Turri (Pampa) y Javier Martínez Alvarez (Techint). Rodeaban a la secretaria de Energía, Flavia Royón.
Eso sí, ya desde el estrado, Ernesto López Anadón, advirtió que en el futuro nada garantiza que los hidrocarburos se sigan utilizando masivamente como en la actualidad. “La ventana de oportunidades que tenemos es muy estrecha. Hoy, y no mañana, es el momento de generar las condiciones adecuadas.
Estamos en competencia con otros activos en el mundo”. El presidente del Instituto del Petróleo y Gas planteó “la libertad de exportación, condiciones adecuadas para que las empresas del sector y no el estado, sean las que generen la infraestructura necesaria, como plantas de tratamiento y ductos para el mercado local y para exportación a los países limítrofes, puertos y plantas de GNL. Y, por supuesto, libre disponibilidad de divisas”. (...)
Fuente: Clarín
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