
Casi un tercio de las 12.500 estaciones de servicio del país no tenían combustible o estaban con escasez y las importaciones de combustible llegaron a un récord el martes, dijo el gobierno, que buscaba poner fin a un bloqueo de 24 días en el principal puerto petrolero de Francia cerca de Marsella, donde 51 embarcaciones que transportan combustible estaban paralizadas en el Mediterráneo sin poder atracar. Ante el conflicto, el presidente galo sentenció: “Si este desorden no termina rápidamente, el intento de paralizar el país podría tener consecuencias para el empleo al interrumpir el normal funcionamiento de la economía”.
Pese a los dichos del mandatario, los sindicatos parecen estar más decididos que nunca luego de la multitudinaria huelga realizada el martes, que contó con la participación de más de tres millones de franceses. Hoy, los grupos gremiales se reunirán para debatir los pasos a seguir.
Fuente: DPA
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