
La conclusión final deja al Estado en una difícil posición, ante la imprevisibilidad en la que ha incurrido y la falta de adecuación de los controles necesarios. El nivel de contaminación es alarmante y está en directa proporción con la explotación petrolera generada desde hace 50 años y las filtraciones cloacales debido al crecimiento demográfico y la falta de planificación urbana. Iniciamos una investigación sobre las causas de la contaminación del agua en Caleta Olivia y zona norte de la provincia, con el fin de acercar un poco de claridad a un tema que desde los gobiernos (municipal y provincial) se guarda con absoluta reserva. Para este fin acudimos a documentación oficial, informes de prevención y registros obtenidos en empresas petroleras.
CALETA OLIVIA
La ciudad de Caleta Olivia tiene un sistema de captación de agua a partir de perforaciones en dos acueductos principales. A esto se le debe sumar el tramo cerro Arenal - Caleta Olivia, que parte de la cámara de distribución de cerro Arenal y llega a la cisterna Caleta Olivia luego de un recorrido de 67.554 metros. Los dos acueductos principales son Cañadón Quintar y Meseta Espinoza, ubicadas a 35 kilómetros de la ciudad. El sistema comprende 56 perforaciones profundas, situándose 32 en Cañadón Quintar, y el resto repartidas en dos baterías en Meseta Espinoza.
En Cañadón Quintar se sitúa la batería más antigua, con 32 pozos estando en servicio, 29 perforaciones, algunas de las cuales presentan inconvenientes para su operación, derivados de problemas constructivos, de diseño de calidad química o de su estado de conservación. Un estudio del Consejo Federal de Inversiones recomendó la necesidad de proceder al abandono paulatino del sistema por diversas cuestiones, ya que en la localidad existían importantes riesgos sanitarios a pesar de la cloración que se realiza.
El estudio afirma que hay una alta contaminación bacteriológica en el acuífero freático, que se sitúa muy cerca de la superficie o bien aflora en las zonas deprimidas de la ciudad, deficiencias y roturas en la red cloacal que descarga en el acuífero freático, existencia de pozos negros que infiltraran hacia el mencionado acuífero y roturas en la red domiciliaria de agua que, al vaciarse en las horas de racionamiento, permiten el ingreso de agua freática altamente contaminada.
El agua freática o subterránea es una fuente vital de agua para beber y para el riego agrícola, sin embargo, es fácil de agotarse porque se renueva muy lentamente. Cuando el agua freática llega a contaminarse no puede curarse por sí misma como el agua superficial tiende a hacerlo, debido a que los flujos de agua freática son extremadamente lentos.
EL PETRÓLEO Y EL AGUA
Por otra parte, en la región de la Patagonia Central hace mas de 50 años que se obtiene petróleo por medio del sistema de perforaciones poco profundas (primeras capas freáticas-500 a 600 mts) en la zona ferrocarrilera – Astra - Diadema, cuenca donde se encuentra la capa petrolífera a más de 3.500 mts de profundidad. Aunque no se perforó sino hasta las primeras lentejas, (pozos que se incrementaron con máquinas petroleras modernas), primeras explotaciones después de YPF. Según afirman los estudios, toda la región tiene sus aguas subterráneas contaminadas, excluyendo al Valle de Sarmiento, que aún tiene la que proviene del río. El resto sin agua tiene en su subsuelo millones de litros de inyección petrolífera con la primera, segunda y tercera capa freática infectada.
Éstos son los pozos de mediana profundidad, entre 800 y 1.000 mts, y pozos más de 1.000 metros en toda la zona, incluyendo Caleta Olivia, Cañadón Seco, Pico Truncado, Koluel Kaike, Las Heras y Sarmiento. La contaminación superficial es una de las más temibles porque quedan tierras arrasadas, pozos cerrados sobre los cuales se construyeron colegios, casas, barrios y de cuyo suelo surge petróleo y gas. Estas tierras arrasadas semiáridas han quedado sin ríos superficiales, sin agua potable en cantidad y calidad para ser consumida por humanos. Desde que se privatizó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, esta zona del norte de la provincia de Santa Cruz recibió 4.500 perforaciones buscando petróleo.
Los pozos tienen sus piletones que quedaron abiertos, mirando el cielo, e irrigando hacia abajo su contaminación que destruye las napas de agua potable. Algunos se taparon, pero sin respetar las normas y procedimientos previstos. La mayoría continúa con su labor destructora en Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras y Koluel Kayke. La localidad de Pico Truncado, ubicada en la zona norte de Santa Cruz, se encuentra a 681 Km. de Río Gallegos, y es una de las zonas petroleras más explotadas de la provincia, junto a Caleta Olivia y Las Heras. La mayor concentración de pozos petroleros existente en esa región, es propiedad de las operadoras Pan American Energy, OXY y Repsol.
La Dirección General de Protección y Saneamiento Ambiental realizó el 28 de agosto de 2008 un pormenorizado informe acerca de la contaminación de las napas freáticas en zona norte. Se detectaron, en esa ocasión, diversas anomalías por medio de constataciones visuales y los resultados remitidos por los diferentes laboratorios participantes y encargados de analizar las muestras de agua, aire y suelo en distintas empresas radicadas en la provincia, informaron las autoridades de la Delegación Zona Norte de la Subsecretaría de Medio Ambiente.
“Estas anomalías se ponen de manifiesto en el acuífero freático, ya que se revelaron concentraciones elevadas de algunos parámetros físico - químicos y que están relacionados a la industria hidrocarburífera”, señala el informe al que tuvimos acceso. El estudio agrega que esto se da especialmente en las instalaciones existentes que poseen piletas de emergencia, como Baterías, Plantas de Recuperación Secundaria, Planta de Procesamientos o Tratamiento de crudo, en las cuales ha existido fuga o filtración de agua de producción o vertido desde las mismas a suelo.
Es por esto que la autoridad de aplicación solicitó la ampliación de la red de freatímetros (pozos de monitoreo del acuífero freático) en las instalaciones más comprometidas y propuestas de caracterización de las mismas, “a fin de encontrar las fuentes puntuales de afectación, anularlas y remediar, integralmente, tanto agua como suelo”, se señala. En distintas instalaciones, una vez detectadas las anormalidades (presencia de hidrocarburos totales de petróleo y conductividad – salinidad elevada asociada a la producción hidrocarburífera, como así también la presencia de metales pesados por debajo de los límites legislados, los cuales no son propios del acuífero y que indicarían afectación por la actividad, tales como boro, bario, manganeso, plomo, etc.), se han solicitado las caracterizaciones, las cuales se encuentran en pleno proceso de realización.
La red de freatímetros, solicitada para la totalidad de las instalaciones, se encuentra construida parcialmente, por lo que están faltando datos para terminar la caracterización. Estas anormalidades representan focos puntuales de afectación acotados a las instalaciones, agrega el informe. En lugares de suelos afectados y que superaron las instancias de caracterización se realizaron los muestreos de agua, apoyados por cateos con maquinaria vial, de donde se tomaron muestras de suelo, arrojando resultados que indican la presencia de residuos peligrosos (petroleros) enterrados.
Las operadoras se encuentran efectuando tareas de saneamiento, como el Mallín de Cañadón Seco (YPF SA – OXY), el Chocón Oeste en Las Heras (YPF SA), piletas mal saneadas de antigua data en distintos Yacimientos de YPF SA y OXY. Por otra parte, hace cuatro años, más exactamente en noviembre del 2006, el ex Diputado nacional Juan Acuña Kunz, presentó un pormenorizado informe en el cual se tomaron muestras de agua en la zona de Cañadón Quinta. Este estudio realizado por el grupo INDUSER arrojó como resultado la existencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos en el agua santacruceña.
Fuente: OPI Santa Cruz
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