
Las ganancias en dos de las más grandes compañías petroleras del mundo, ExxonMobil y Royal Dutch Shell, han caído en picada por el desplome en los precios internacionales del petróleo y el debilitamiento en la demanda.
Exxon, la mayor petrolera estadounidense, y Shell, la más importante de Europa, informaron ganancias después de impuestos para el segundo trimestre que han quedado, aproximadamente, en un tercio de las que anunciaron para el mismo período del año pasado.
Por su parte, Repsol YPF, el grupo energético español, informó que las ganancias netas para el semestre que terminó el 30 de junio cayeron 58%, año sobre año, para quedar en 889 millones de euros (u$s 1.250 millones). La empresa española, cuyos activos de exploración y explotación están concentrados en Latinoamérica, atribuyó esta declinación a una baja de 53% en el precio promedio del crudo Brent durante el período, y a una caída de 55,8% en los precios del gas.
Además, los márgenes de refinación –que son una parte importante del negocio de la compañía– también registraron una caída de 63% año sobre año. En Shell, Peter Voser, el CEO de la empresa que asumió el cargo a principios de este mes, advirtió que la firma tendrá que hacer “sustanciales” recortes en los puestos de trabajo. Unas horas después se informó que 150 gerentes senior perderán su trabajo.
“Es probable que las condiciones sigan difíciles por un tiempo. No apostamos a una rápida recuperación”, dijo Voser. Rex Tillerson, Presidente y CEO de Exxon, señaló que “las condiciones económicas globales continúan teniendo un impacto en la industria energética, tanto por la volatilidad de los precios de los commodities como por la reducción en la demanda de productos”.
Repsol señaló en un comunicado que el clima ha estado “marcado por una abrupta caída en los precios internacionales de los hidrocarburos, en los márgenes de refinación y en la demanda de productos”. La empresa española reiteró sus planes para recortar 10% todos los costos presupuestados para el año, principalmente, a través de reducciones en los gastos operativos y en la renegociación de contratos con los proveedores.
Esta marcada caída en las ganancias de los grupos del sector sigue a una declinación en el precio del crudo, que llegó a cotizar a un mínimo de u$s 32 desde su pico récord de u$s 147, registrado el año pasado. Ayer, el precio del petróleo estadounidense de referencia, el West Texas Intermediate, estuvo en torno a u$s 67.
Los efectos de esta volatilidad en los precios quedaron en evidencia en la caída de 66% en los utilidades netas de Exxon, que quedaron en u$s 3.950 millones (su declinación más marcada en más de una década), y en la declinación de 70% en las ganancias después de impuestos de Shell, que llegaron a u$s 3.240 millones.
En EE.UU. y en algunos países europeos, políticos y funcionarios han sostenido que los especuladores contribuyeron a la volatilidad en los precios petroleros, lo que desestabilizó el sector y perjudicó a los consumidores. Específicamente, algunos políticos estadounidenses se han quejado porque el mercado londinense, centro del crudo Brent, no está lo suficientemente regulado.
Fuente: El Cronista
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