
Siempre considerando los valores en la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta premium subió el 5,3% a $ 4,769; la súper, el 4,8% a $ 3,926; el diesel euro, el 5,9% a $ 4,319, y el gasoil el 3,4% a $ 3,339.
Las alzas se atribuyeron a los aumentos de costos entre el último ajuste realizado por la compañía (en junio) y los incrementos en el valor de los biocombustibles (que se mezclan con los tradicionales al 5%) entre julio y septiembre.
Los ajustes serían el resultado de una negociación con el Gobierno que todavía no se reflejó en un cambio de la Resolución 295 de la Secretaría de Comercio Interior a cargo de Guillermo Moreno, por la cual los precios de los combustibles están congelados a los vigentes al 31 de julio. Hasta ayer el resto de las petroleras que operan en el mercado de combustibles no habían modificado los valores al público, pero se supone que lo harán en las próximas horas siguiendo los pasos de YPF, que es la líder del mercado. Entre las otras productoras -Shell, Esso y Petrobras-, la primera atraviesa una situación particular: logró un fallo en primera instancia que le concede un amparo contra la Resolución 295 por el cual podía habar aumentado los precios, pero la Secretaría de Comercio Interior apeló la medida judicial y la misma quedó suspendida.
Fuente: Ámbito Financiero
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