
Acumulados más de cien años de historia en la explotación de los hidrocarburos, nuestro país se encuentra en una etapa de madurez en todas las cuencas hidrocarburiferas, que en la actualidad se las conoce como yacimientos convencionales. Una definición para el común de la gente de estas áreas sería aquellos lugares rocosos en profundidades que acumularon hidrocarburos en sus poros, que luego, por energía propia, fluyeron hacia la superficie y quedaron entrampados en ciertos lugares adecuados donde se acumularon y formaron un yacimiento.
Por otro lado, desde hace unas décadas, se conocen a los no convencionales, que son aquellos hidrocarburos encapsulados en los poros de rocas que, para poder fluir hacia la superficie, es necesaria la estimulación hidráulica, muy conocidas como fractura hidráulica o f racking . Según marca la historia, en nuestro país comenzó en 1907 la explotación de hidrocarburos en Cuenta Golfo San Jorge, en 1918 en la Cuenca Neuquina y luego continuaron en Cuenca Cuyana, Cuenca Austral y en Cuenca Noroeste. La explotación convencional realizada desde esos inicios hasta el presente involucró al petróleo y gas, por lo que se deduce que tenemos una madurez importante.
Las máximas producciones se registraron en 1998, en el caso del petróleo, y, en el gas, en 2004. A partir de esas fechas comenzó una lenta y continua declinación en cada una de las cuencas, agravándose en algunas como Noroeste y Cuyana. Convengamos también que los yacimientos que conocemos, o hemos conocido, son de un tamaño para atender un mercado local, no tenemos la suerte de aquellos que existen en Medio Oriente, por ejemplo.
Dicho esto, en las cuencas mencionadas, se realizaron perforaciones de pozos para poder extraer los hidrocarburos, cuya acumulación al presente arroja un número que no se encuentra fácilmente, pero estaría cerca de unos 80.000 pozos o algo superior. Por otro lado, desde 2012, momento en el que comenzó la explotación del shale en la formación Vaca Muerta, se registraron aproximadamente unos 1.900 pozos perforados, a diciembre de 2022.
Como se puede observar, luego de transcurridas varias décadas de explotación de hidrocarburos convencionales, que fue lograda a través de una cantidad importante de pozos perforados, con una década los no convencionales (shale) se están obteniendo muy buenos resultados. Generalmente los pozos petrolíferos convencionales producen con un elevado porcentaje de agua con mucha salinidad, alrededor del 95% al 97%, siendo petróleo el porcentaje restante. Para dejarlo en calidad comercial se debe realizar una serie de procesos que permitan alcanzar un petroleo con menos del 1% de agua. Los pozos denominados gasíferos , que fueron en menor cantidad que los petrolíferos, producen buen caudal de gas natural, acompañado por hidrocarburos livianos que en superficie se condensaban. También contienen agua, pero en cantidades menores que el petrolífero. El agua separada, en ambos casos, se debe tratar y así se puede utilizar para procesos como realizar recuperación secundaria o bien inyectarla a pozo denominado “sumidero”, para su disposición final. Esta explicación sencilla, representa a grandes rasgos cómo se desarrolló la actividad extractiva con el convencional, que no dista mucho del no convencional.
Fuente: Diario Río Negro
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