
Estudios realizados en el país afirman las grandes posibilidades geológicas de la región. Según lo investigado Argentina conserva varias cuencas productivas con rocas potenciales para producir petróleo y gas no convencional. Los números que derivan de las estadísticas, sobre la supuesta cantidad de reservas que albergarían los suelos argentinos, son sumamente favorables.
Aún así es pertinente no hablar de reserva si no de recurso puesto que de lo que se habla hoy es de un potencial que aún no está cuantificado. La ya conocida cuenca Neuquina atesoraría una reserva que oscila en torno a los 257 TCF. Sumada a esta existen otros territorios fructuosos.
La cuenca del Golfo San Jorge, ubicada en Chubut, tendría recursos por 95 TCF (el pozo 129 es uno de los que promete posibilidades de desarrollo); la cuenca Austral albergaría 108 TCF y por último, la Chaco-Paranaense (la única que no está en producción) dispondría de 164 TCF. Esta última tiene en su haber 40 pozos perforados en sus tierras entre los años 40 y 60 del siglo pasado, siendo la menos explorada. Actualmente se están examinando pozos para confirmar su condición. Es una de las más interesantes para el futuro puesto que hay muchas expectativas en materia orgánica. Muchas empresas extranjeras están interesadas en sus suelos debido a que, en cuanto a perspectivas, se presenta como un futuro gran depósito de shale.
En el marco del Simposio Latinoamericano de Gas y Petróleo no convencional, uno de sus oradores y quien se refirió a este tema en particular fue David Ernesto Rubin, profesor de Geología de los combustibles en la Universidad Nacional de Córdoba. Rubin también se refirió a otras cuencas como la del Noroeste y la de Cuyo, ambas con mínimo potencial pero que efectivamente almacenan rocas de hidrocarburos. Según la cuantificación de todas las cuencas argentinas se estima que poseen un total de 774 trillones de pies cúbicos (TCF) en términos de recursos técnicamente renovables. De esta forma Argentina se situaría como una de las regiones con mayor potencial geológico, ubicándose detrás de China y Estados Unidos
La inmensa capacidad que poseen estas cuencas podrían transformar a Argentina en una potencia mundial en materia de hidrocarburos no convencionales siendo el país con la tercer mayor reserva global de shale gas. Según Rubin, para que esto sea efectivamente posible es necesario explotar este recurso y para ello se deben implementar ciertos requisitos que difieren de los implicados en un yacimiento de hidrocarburos convencionales. Principalmente se distingue el asunto de los precios internos, también ciertos aspectos regulatorios, la disponibilidad de equipos y personal técnico, y la relación de la industria con las organizaciones gremiales y ambientalistas.
El costo actual de perforación y terminación de un pozo convencional es de 5 a 7 millones de dólares, mientras que en un pozo no convencional en la región neuquina se invirtió cerca de 24 millones. De la explotación de un yacimiento a otro hay una cifra monetaria que se quintuplica con facilidad, lo que demuestra que es imprescindible una gran inversión cuando se trata de perforar un yacimiento de características no convencionales. Las tecnologías necesarias para extraer hidrocarburos menos accesibles y de distinta composición son costosas y foráneas por lo cual se requiere de una suma de capital no acostumbrado en la industria petrolera.
Ya no se trata únicamente de extraer el crudo y gas de los yacimientos maduros, hoy también se apuesta a explotar los reservorios de menor trascendencia. Estos depósitos están encapsulados en estructuras sedimentarias menos permeables que demandan un mayor esfuerzo productivo para llegar hasta la superficie. Ese trabajo precisa de tecnología de última generación y también de la mano de obra humana. En ese aspecto, Rubin hace hincapié en la capacitación de los técnicos. “Es preciso reorientar a los nuevos profesionales del petróleo. Hay nuevas ideas, nuevas tecnologías y por lo tanto hay una nueva formación en recursos humanos” aseguró el profesional.
Otro característica a tener en cuenta es el marco regulatorio ambiental. Para realizar una perforación multidireccional se emplean grandes cantidades de energía de bombeo, agua, arenas de fractura y una importante variedad de compuestos químicos. Lo que preocupa principalmente a los ambientalistas es el recurso del agua y las posibilidades contaminantes que podría inferir la explotación de hidrocarburos no convencionales. Para ejercer el desarrollo de esta industria es necesario que las políticas ecológicas regionales amparen la actividad. Actualmente las leyes ambientales vigentes no son compatibles con la extracción de shale gas puesto que es una operación nueva. Más allá de eso, las provincias implicadas en la industria petrolera están debatiendo la utilidad de la misma en detrimento de las antiguas leyes ambientales.
La perforación en pozos no convencionales es un procedimiento que lleva más de diez años en países como Estados Unidos pero que en Argentina se presenta como una práctica totalmente nueva. Aún no se conoce cuál es el futuro de su desarrollo y sus costos reales. Presenta condiciones favorables pero no desde la política de desarrollo puesto que demanda de una inversión de mucho dinero. Así mismo también presenta la problemática ambiental. Todos son obstáculos que, en el transcurso de los años venideros, apuntan a ser sorteados con el perfeccionamiento de la industria petrolera incentivado por la expectativa creciente de revertir la situación energética de la Argentina.
Fuente: Petrolnews Argentina
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