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Petroleras advierten que para recuperar el margen de refinación que existía en mayo es necesario aumentar un 12% los combustibles. Se espera que YPF y el resto de las refinadoras suban los precios de sus productos durante la primera semana de enero. El gobierno pisó este año el componente impositivo y aplicó un precio local del crudo más bajo que el internacional. Para poner en orden esas variables, el aumento debería ser mucho más alto, cercano al 25 por ciento.
En la estación de YPF de Avenida Maipú al 700, a pocas cuadras del Puente Saavedra, uno de los límites entre Capital Federal y el Gran Buenos Aires, se repitió la semana pasada un episodio que llamó la atención de los automovilistas del barrio de Florida, al norte del conurbano: durante dos días consecutivos la gasolinera estuvo virtualmente inactiva durante un lapso de varias horas por falta de combustible. El viernes la reingreso del camión cisterna para recargar los tanques se extendió por más de cinco horas. Si bien aún no se registran problemas serios en el suministro, durante el último mes se empezaron a registrar faltantes puntuales en varias estaciones de la región metropolitana de Buenos Aires.
El estrés logístico no es un inconveniente que aqueje sólo a la petrolera que preside Pablo González. El resto de los refinadores —Raízen (Shell), Axion Energy y Puma (Trafigura), Depsa, Gulf y Voy, entre otros— también están complicados. Sucede que, como los precios de venta están congelados, a las petroleras se les hace cada vez más costoso importar a pérdida combustibles para abastecer su red local. YPF, por caso, trae del exterior unos 160.000 metros cúbicos (m3) mensuales de gasoil de alto octanaje.
La petrolera bajo control estatal licúa el costo a pérdida de esa importación en su masa total de ventas, pero en los últimos meses ese proceso se hizo cada vez más complejo por el encarecimiento del Brent y los derivados del crudo. Entre otros motivos, eso explica por qué las petroleras tratan de cuidar al detalle la logística de combustibles para no vender un litro más de lo que estrictamente se necesita para mantener abastecido el mercado.“Estamos trabajando con stocks de inventario equivalentes al 40% de lo que usualmente tenemos. Con estos precios, hoy es preferible no vender y esperar a ver qué pasa en la primera semana de enero, cuando debería haber algún movimiento”, reconoció el gerente de Planeamiento de una petrolera.
Fuente: Econojournal
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