
El sector que durante una década hizo perder divisas y engordó el déficit fiscal se convirtió en el principal generador de superávit comercial; la CEPH proyectó un saldo positivo que podrÃa superar los US$24.000 millones en 2030
La Argentina pasó de un déficit energético de US$6902 millones en 2013 a un superávit de US$7829 millones en 2025
YPF
Durante más de una década, el sector energético fue uno de los principales agujeros de la economÃa argentina. Por un lado, el congelamiento de tarifas de gas y electricidad y la intervención en el mercado de combustibles desalentaron la inversión y derrumbaron la producción, lo que obligó a importar energÃa por más de US$12.000 millones al año.
Por el otro, el Estado debió sostener con subsidios crecientes la diferencia entre los precios artificialmente bajos que pagaban los usuarios y los costos reale s del sistema. El resultado fue una sangrÃa simultánea de divisas y de recursos fiscales que alcanzó los US$15.753 millones en 2014 (2,8% del PBI), que pesó sobre la economÃa durante años.
La caÃda de la producción fue el origen de todo. En petróleo, el paÃs habÃa llegado a un máximo de 847.000 barriles diarios en 1998. Sin incentivos para invertir, esa cifra se desplomó hasta los 497.000 barriles en 2017, casi la mitad, según un informe que hicieron los economistas Nicolás Arceo y Patricia Charvay, de la consultora EconomÃa y EnergÃa (EyE), para la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH).
En gas, la historia es similar: la producción tocó los 140 millones de metros cúbicos diarios (m%B3/d) en 2003, y el congelamiento tarifario la redujo a 114 millones en 2013, el año en que la Argentina tuvo que importar 103 buques de gas natural licuado (GNL) para abastecer la demanda.
Las exportaciones de crudo, que en 2016 apenas representaban US$2015 millones, y las importaciones de gas, que en 2013 insumieron US$12.464 millones, definÃan la fotografÃa de un sector que drenaba dólares en lugar de generarlos. El saldo de la balanza comercial energética lo resumÃa sin eufemismos: un déficit de US$6902 millones en 2013, el peor registro de la historia.
La recuperación fue gradual pero sostenida. En gas, el punto de quiebre llegó con el lanzamiento del Plan Gas en 2013, que garantizó precios mÃnimos por varios años y devolvió rentabilidad a la inversión en la cuenca neuquina. En petróleo, el repunte se aceleró a partir de 2020, con la expansión del fracking —técnica importada des de Estados Unidos que comenzó a aplicarse en el paÃs en 2012— en Vaca Muerta como principal motor.
Fuente: La Nación
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