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Exxon tenía razón. ¿Dónde invertirán las petroleras en 2015?

14/04/2011 | INTERNACIONAL | Noticias Destacadas | 1982 lecturas | 694 Votos



En el año 2008, Rex Tillerson, CEO de ExxonMobil, se enfrentaba en la Junta General de Accionistas a una petición, casi exigencia, por parte de un fondo de pensiones de California, un grupo de monjas (se lo juro) y la familia Rothschild.




La exigencia: dedicar un porcentaje sustancial de su programa de inversiones a las energías renovables. Era la culminación de un proceso de acoso a las principales petroleras norteamericanas que empezó por parte de la entonces joven administración del presidente Obama. La petición no prosperó. La Junta general de accionistas la rechazó por mayoría. Ni siquiera por hacer un “guiño” a una administración hostil hacia el sector. La explicación era simple. Es otro negocio, válido para otras empresas, donde la ventaja competitiva requiere de un apoyo institucional continuado y cuyos retornos son muy inferiores a los que exigía el grupo. Con subsidios o sin ellos.


Porque, como comentaba el propio Tillerson “si realmente quisiéramos que se eliminasen los subsidios a las renovables lo único que tendríamos que hacer es invertir millones en esas tecnologías, porque entonces el gobierno retiraría inmediatamente las ayudas, o mejor dicho, nos las retirarían a nosotros solamente”. Hoy Exxon es la empresa petrolera más rentable del mundo, con un retorno sobre el capital empleado del 22%, ha distribuido $112.000 millones a sus accionistas en los últimos cinco años, tiene la rentabilidad por barril más alta del sector ($20 por barril producido 2006-2010), índice de reemplazo de reservas del 210%, sin prácticamente deuda y sin las necesidades de desinversión en aventuras ruinosas que tienen otras competidoras. 


Y lo interesante es que estos índices de rentabilidad no los genera por ser enorme (no hay más que ver los pobres retornos de empresas comparables europeas), sino centrar su estrategia en dos principios que podríamos llamar: a) Centrarse en su negocio y en las actividades donde tienen verdadera ventaja competitiva, para devolver el máximo de esos beneficios a sus accionistas, que es una  empresa que invierte $35.000 millones al año de capital de sus accionistas, no una ONG. b) Toda la organización enfocada a generar retornos superiores, no a objetivos intangibles.  El retorno sobre el capital empleado (ROCE) como objetivo absoluto, que los beneficios intangibles y los costes imaginarios son invenciones para justificar pérdidas.


Chevron y ConocoPhillips también se apartaron de experimentos y han generado retornos significativamente superiores a las petroleras “diversificadas en otras tecnologías” a pesar de la debilidad del dólar.  Mientras tanto, las empresas competidoras que se lanzaron a aventuras estratégicas fuera de su sector, se encuentran en proceso de vender a precio de saldo sus proyectos “estrella”. Muchas de las empresas petroleras europeas presumen en su publicidad de sus inversiones en energías alternativas. Pero tras la imagen, se esconde una realidad muy distinta. En realidad, tras años de pérdidas multimillonarias, la realidad es que la mayoría ha vuelto a su negocio principal. Hemos hecho un análisis detallado en mi fondo sobre los planes de inversión del sector petróleo para los próximos cinco años.


Los resultados (solo Oil Majors, es decir, grandes petroleras) son los siguientes: 1) Más del 85% de la inversión anual del sector, es decir, muy por encima de los $200.000 millones anuales, se va a dedicar a Exploración y Producción. Casi la mitad van  destinadas a gas natural y la mitad a petróleo. De esta cantidad, casi un 30% se va a dedicar a exploración de nuevas reservas en “áreas fronterizas”, o territorios donde se espera encontrar el siguiente mega-campo, tipo Tupi (Brasil), Uganda o Jubilee (Ghana). Groenlandia, el Artico ruso, Mozambique y Namibia se añaden a las grandes inversiones (más de $40.000 millones en 2011) en Estados Unidos en arenas bituminosas, donde se estima que se puede ver una revolución similar a la del gas pizarra (shale gas).


b) Menos del 14% se va a dedicar a refino, marketing y química. Los retornos son relativamente pobres y no  justifican mayores inversiones. El sector vive aun la resaca de sobrecapacidad instalada en activos de “downstream” con casi 8 millones de barriles/día de sobrecapacidad en refino y un 65% de utilización media de los activos de química. c) Menos del  1% de las inversiones se dedicaran a “energías alternativas”. Y cuando el sector habla de energías alternativas más del 67% de ese dinero es para “biofuel”, que no deja de ser una actividad de refino de materias primas, no viento o solar. ExxonMobil por otro lado invierte en tecnología y desarrollo más de $200 millones al año, sobre todo para mejorar eficiencia en transporte y gas licuado. d) Las únicas empresas que van a invertir de manera explícita en viento o solar son BP (menos del 2% de su inversión anual), Petrochina (un gigawatio en viento, menos del 1% de su inversión) y Total (un poco en solar, y captura-almacenaje de CO2, CCS). Shell desinvirtió la mayoría de sus actividades en energía solar y de viento en el pico de las valoraciones del sector (2009).


¿POR QUÉ INVIERTEN LAS PETROLERAS MÁS EN ENERGÍAS ALTERNATIVAS?


1) Primero porque los retornos son muy bajos y más arriesgados (políticamente) que su actividad principal, y como el coste de capital de las petroleras es cercano a un 9%, deben exigir rentabilidades superiores a las que generan los sectores regulados. Las energías alternativas generan retornos del 11-12% endeudado a un 80%, que es una deuda imposible de asumir para una petrolera, que sabe que no se puede pasar del 25% por ser la energía un negocio cíclico. Por eso las eléctricas integradas, que tienen un coste de capital inferior y retornos relativamente bajos, pero relativamente estables (50% regulado), tienen mayor capacidad para incluir energías alternativas en sus planes de inversiones.


2) Segundo porque el modelo eléctrico-utility exige concentración en países con enorme influencia y control gubernamental  sobre los beneficios, y la concentración es exactamente lo que el sector petrolero pretende evitar, tras los desastres vistos desde 1975 a 1999. Así, desde el final de la era de las nacionalizaciones y rupturas forzadas por “anti-trusts”, las empresas petroleras buscan evitar acumular más del 20% de sus activos en un solo país. Que los gobiernos son muy golosos a la hora de meter mano a la caja.


3) Tercero,  evitar los subsidios, porque se los quitan a la primera de cambio. El sector petrolero soporta los impuestos más onerosos (hasta el 80% en algunos países) del sector industrial, inversiones multimillonarias con plazos de retorno muy largos en sectores cíclicos, riesgos en países inestables, los PSCs (production sharing contracts) donde va cayendo la participación de los beneficios a favor de las empresas petroleras nacionales,  y la espada de Damocles de los impuestos “sorpresa” en la OCDE, como en Francia la semana pasada. $400 millones al bolsillo del gobierno. Por eso buscan evitar actividades reguladas (y han desinvertido más de $60.000 millones en esas actividades desde 2008). 


Se leen muchos artículos diciendo que las subvenciones a las petroleras son enormes, pero esos análisis son erróneos, al juntar a empresas privadas con estatales. Contar como subsidios a las petroleras a las ayudas que Arabia Saudi da a su empresa, Aramco, o Rusia a Rosneft y Gazprom, o China a Petrochina o Sinopec, etcétera, es un chiste. No se deben incluir, que eso es trampa. Y la mayoría de lo que los artículos llaman “subvenciones” son deducciones por doble imposición. Solo faltaba que si Exxon, Shell o Chevron pagan un 60% de impuestos por sus ingresos en el Mar del Norte, por ejemplo, luego pague por ellos también en EEUU.


Durante años, los principales ejecutivos de las empresas petroleras americanas de toda la vida fueron criticados porque lo hacían todo mal y estaban obsoletas mientras las equivalentes en Europa y Reino Unido apostaban “por el futuro”, desde inversiones en Business To Business e Internet (en 2001 algunas petroleras dedicaban más a esta parte en sus planes estratégicos que a exploración), a redes de transmisión, energía nuclear, medicamentos (se lo juro), o combustibles de hidrógeno (con pérdidas multimillonarias).  Pues ahora, experimentos, los justos. Como ejemplo, Shell, tras la llegada de Peter Voser, impuso inmediatamente un “back to basics” centrado en exploración y producción, en generar caja y retornos altos en cualquier parte del ciclo, y ha llegado en tres años a ser la segunda empresa más rentables del sector. Ahora, con el sector en máximos históricos de generación de caja, los planes de inversión del sector petrolero son simples. Se acabaron las aventuras.  Exxon tenía razón.

Fuente: Cotizalia

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