Un estudio brasileño demostró que áreas arrasadas por proyectos mineros en la Amazonia pueden recuperar parte de la rica biodiversidad que tenían antes de la deforestación. El proyecto, divulgado por la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, constató que, tras la reforestación de tierras arrasadas por la explotación minera, las especies de anfibios y reptiles que las ocupaban tienden a regresar.
El estudio midió las poblaciones de anfibios y reptiles en ocho áreas de reforestación en locales en que funcionaban minas de bauxita en Porto de Trombetas, municipio en el estado amazónico de Pará (norte del país). "Ciencia Hoy", portal de noticias de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, señaló que, tras ser usadas como minas de explotación intensiva, las áreas fueron reforestadas en las décadas de 1980 y 1990.
Los investigadores a cargo del proyecto dijeron que las zonas reforestadas cuentan hoy, además de una capa vegetal, con una comunidad establecida de animales, lo que indica la tendencia de recuperación de la biodiversidad. El estudio fue elaborado por investigadores del Museo Paraense Emilio Goeldi y de la Universidad Federal de Pará, y contó con la financiación de la empresa Minería Río del Norte (MRN), que explora la región desde 1974.
"La colonización de las áreas reforestadas por algunas especies de anfibios y reptiles indica que ellas ya presentan cierta reconstrucción de la cobertura vegetal", explicó el biólogo Ulisses Galatti, investigador del Museo Paraense Emilio Goeldi. Galatti es uno de los responsables del proyecto comparatista entre la riqueza de especies animales en las áreas reforestadas y en las que aún tienen vegetación nativa.
En las áreas reforestadas fueron contabilizadas 16 especies de reptiles y 14 de anfibios, entre las cuales los batracios Allabates femoralis y Osteocephalus oophagus, éste último de hábitos nocturnos, y la lagartija Gonatodes humeralis, dijo Galatti. En las áreas próximas con vegetación nativa fueron contabilizadas 32 especies de reptiles y 17 de anfibios.
Según los biólogos que participaron en el proyecto, la baja densidad de la población de serpientes fue la responsable por el reducido número de especies de reptiles en la comparación con las áreas de vegetación nativa. "Es posible que este grupo (las serpientes) tenga más dificultades en ocupar áreas reforestadas", sostuvo Galatti.
Como la cobertura vegetal no fue completamente reconstruida, las capas superficiales del suelo no presentan cantidad suficiente de materia orgánica, como hojas y ramas, de abrigo para los animales, dificulta la colonización de algunas especies de sapos y lagartijas.
Los investigadores aún esperan que la diversidad de especies en las áreas reforestadas se asemeje a la encontrada en las áreas de vegetación nativa, para determinar la eficacia de algunas técnicas de reforestación usadas.
Una de tales técnicas, aplicada desde 1985, es la devolución a las áreas degradadas de las capas superficiales de suelo, que fueron retiradas para la apertura de las minas y que fueron debidamente almacenadas durante el período de explotación de la bauxita.
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