Produce carbonato de litio, cloruro de litio y, a partir de este año, también fluoruro de litio, productos que extrae del Salar del Hombre Muerto, en Antofagasta de la Sierra, Catamarca, por un valor de 35 millones de dólares anuales.
El Salar del Hombre Muerto se encuentra ubicado al nordeste de Catamarca, en el departamento de Antofagasta de la Sierra, a una distancia de 700 kilómetros de la capital provincial. Se trata de una típica depresión de altura a 4000 metros sobre el nivel del mar, que conforma un depósito salino en cuyo subsuelo el agua subterránea es una salmuera saturada de cloruro de sodio, portadora de litio, potasio, sulfato, borato y otros componentes menores como el rubidio, el cesio, y el bromo. En el mundo, hay tres regiones donde existen yacimientos similares.
Allí se explotan sales de litio, con leyes de 700 a 800 ppm Li; el contenido en potasio es entre 7 y 8 g/l. Las reservas -648.000.000 metros cúbicos- permiten su explotación durante 70 años a profundidades recuperables entre 40 y 70 metros. La producción alcanzó, en 2008, las 10.000 toneladas de carbonato de litio y 7.800 toneladas de cloruro de litio.
En el primer semestre de 2009 la empresa produjo sus primeras 150 toneladas de fluoruro de litio, un compuesto utilizado en la industria de la cerámica. El carbonato de litio y la salmuera para producir cloruro de litio son exportados por embarque desde la aduana de salida, ubicada en la provincia de Salta. Tiene como destino Estados Unidos, entre otros países.
Según información aportada por el Ingeniero Arturo Ferreyra, Jefe del Departamento de Producción de la Dirección de Minería de Catamarca, entre salinas y salares en la provincia existen diez depósitos evaporíticos de origen sedimentario con mineralización de cuerpos salinos que poseen litio y otros minerales, como boratos, halitas, anhidritas, sulfatos, potasio y magnesio.
Estos son: el mencionado Salar del Hombre Muerto, Salar de Antofalla, Salar de Incahuasi, Salinas del Fraile y Salar de Ratones, en Antofagasta de la Sierra; Salar de Pipanaco, Andalgalá, Belén y Pomán; Salar de Laguna Verde, Salar de Río Grande, Salar de Casadero Grande, Salar de San Francisco en Tinogasta. Algunos de ellos de gran complejidad y altos costos de estudio y desarrollo debido a que se encuentran a gran altitud y en sitios de difícil acceso.
"Para estudiarlos se necesitan inversiones muy importantes", explicó, en diálogo con Tecnoil, el funcionario catamarqueño.
Fuente: Tecnoil
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