
Según un estudio realizado por la Fundación del Tucumán, si los niveles de consumo y producción se mantienen durante los próximos años, habrá que importar todo el gas y todo el petróleo para abastecer de energía al país. Advierten que hace falta un plan de inversiones y marcos regulatorios más claros. En medio de un contexto donde se baten récords de consumo de electricidad, como el que se registró durante el inicio de la temporada estival, emerge la delicada situación que atraviesa el sistema energético, no sólo a nivel provincial, sino a lo largo y ancho de nuestro país. "La situación de la matriz energética argentina es preocupante: En los próximos años, si los niveles de consumo y producción se mantienen, habrá que importar todo el gas y todo el petróleo".
Así de claro y contundente es el fundamento principal de un informe elaborado por la Fundación del Tucumán (FDT), que da cuenta sobre la agudización progresiva de la problemática en cuestión y que amenaza seriamente el abastecimiento interno de estos bienes naturales. Una de las principales causas que promovieron el estado actual e imperante en la materia tratada refiere, de acuerdo al documento, es la falta de un plan de inversiones a ejecutar en el sector, en conjunto con la inexistencia una visión estratégica a largo plazo y marcos jurídicos y regulatorios que den certidumbre sobre las reglas de juego futuras. Esto dio como resultado la escasez de combustibles básicos como el gas, petróleo y de generación eléctrica. Todo ello determinó, al mismo tiempo, el incremento en la frecuencia de los cortes en el suministro, tanto de energía eléctrica como de gas, sobre todo en los períodos de temperaturas extremas, siendo los estamentos más perjudicados las empresas e industrias durante el ciclo de mayor productividad en sus respectivas tareas.
PREOCUPANTES ESTADÍSTICAS
Como datos estadísticos, se postula que hacia fines de 2008, el país contaba con sus fuentes de energías constituidas en un 94 por ciento por hidrocarburos: fraccionado este guarismo en un 53 por ciento perteneciente a gas y un 41 por ciento de petróleo. Si los niveles son cuantificados de acuerdo al consumo, se pondera que el sector residencial utiliza un 64 por ciento de gas distribuido por redes, 23 por ciento de electricidad, 8 por ciento de gas licuado y otro tipo de combustibles sólo en cinco puntos porcentuales. Por su parte, el sector industrial utiliza un 59 por ciento de gas distribuido por redes y en cuanto a la electricidad esta oscila el 24 por ciento.
Si se toma como referencia el grado de utilidad que encara tanto el sector residencial como industrial, el impacto que tuvo tal consumo en las reservas petrolíferas y gasíferas fue considerable y ascendente con el correr de los años. Así, el análisis refiere que en 1970 la Argentina tenía reservas probadas de petróleo por 17 años. Esa cifra empezó a disminuir, llegó a 14 años en 1987 y actualmente está en 11. Por tal motivo, la FDT sostiene que "en una década los yacimientos estarán vacíos y habrá que importar todo el crudo necesario para abastecer los requerimientos del país". Sin embargo, el contexto se torna aún más complicado al indagar sobre los datos del gas, ya que en 1970 estaba asegurado el suministro por 22 años, en 1988 alcanzaba los 35 años, en 2003 era de 12 años y en 2010 sólo se ubica en los 7 años. A lo que hay que adicionar que el costo fiscal asociado a la crisis energética ascendió a los 12.000 millones de pesos sólo en 2007.
LA FALTA DE GAS
Al momento del desagregado de los datos, la investigación destaca que en relación a la producción y aprovisionamiento de gas natural, la brecha entre el total de gas extraído de yacimientos (la oferta) y la demanda total del insumo, se fue incrementando notablemente desde 2003 hasta la actualidad. Inmersos en este ámbito puede decirse que los principales sectores consumidores de gas son el residencial (hogares que poseen gas natural de red); el industrial (empresas y centrales eléctricas, que en ambos casos utilizan el gas natural como insumo), y los usuarios de vehículos con GNC. Sólo en este último caso, el uso se elevó un 246 por ciento entre 1993 y 2009. Este factor alentó a que cada vez más vehículos se adaptaran para poder utilizarlo: entre 1998 y 2006 la cantidad de vehículos autorizados se incrementó casi en un 300 por ciento.
En lo que respecta al consumo de gas en red los números indican que en Tucumán el 56,6 por ciento de la población tiene gas de red; en Chaco, Formosa y Misiones, menos del 1 por ciento y en Santa Cruz, la cifra llega al 99,8 por ciento. De esta forma, se recalca que la distribución de los hogares con gas en red es muy desigual a lo largo del país: Las zonas con un mayor porcentaje de usuarios son la Pampeana y la Patagónica, mientras que las provincias que poseen un porcentaje de usuarios más bajo son las del Noreste, donde en ningún caso se llega siquiera al 2 por ciento del total de hogares. Por otro lado, la región NOA se encuentra en la mitad de la lista, puesto que, en promedio, cerca de la mitad de los hogares poseen gas en red.
Una cuestión adicional que merece atención es la regresividad de los subsidios al gas natural en red, puesto que el ingreso promedio de quienes poseen gas en red es superior a los que no poseen. "El hecho de que paguen un precio menor por el metro cúbico de gas es una forma de evidenciar que la política de tarifas de servicios públicos no es adecuada", apunta el estudio. Asimismo, vale señalar que en lo relacionado con la distribución del sistema nacional de gas natural, en la región NOA, la provincia que recibe una mayor cantidad del licuado es Tucumán, cuya participación asciende al 43 por ciento; seguida por Salta, con un 30. Entre ambas provincias explican el 73 por ciento del gas entregado en la región. Les sigue Jujuy con un 16 y, por último, Catamarca y Santiago del Estero con un 6 y un 5 por ciento, respectivamente.
LA ELECTRICIDAD
Al focalizar el análisis sobre la energía eléctrica puede indicarse que su oferta se vio afectada, dados los bajos niveles de generación hidráulica, como consecuencia de condiciones climáticas desfavorables. Para satisfacer la demanda fue necesario acudir a mayor "Generación Térmica de Electricidad" (para lo cual se utiliza como principal insumo Gas Natural, reduciendo a su vez las reservas de fuel oil, gas oil y carbón mineral) y a mayores importaciones (crecieron un 15 por ciento durante el año pasado con respecto a 2008) con el costo que ello implica. En 2010 se vieron claramente los efectos de los cortes sufridos por el sector residencial durante el verano y el desabastecimiento de gas para el sector industrial durante el invierno.
La FDT hace hincapié en que al analizar la oferta total de energía eléctrica se advierte una desaceleración en el crecimiento desde el 2007. En efecto, la oferta de electricidad que creció desde el 2003 al 2006 entre 8 y 6 puntos anualmente, disminuyó este ritmo al 4 por ciento en el 2007 y 2008, finalizando el 2009 con un retroceso del 1 por ciento. Los usuarios residenciales consumen el 38 por ciento de la demanda neta de electricidad; le siguen los grandes usuarios, que acaparan el 31 por ciento. La oferta total de energía eléctrica en el NOA es generada, principalmente, en las provincias de Salta y Tucumán, las cuales producen el 35 y 60 por ciento del total, respectivamente.
El alto potencial de ambas provincias permite abastecer su propio territorio y al resto de las provincias de la región. De hecho, en Tucumán se consume sólo la tercera parte de lo que se genera. En el caso de nuestra región, el crecimiento de la demanda (1998-2008) fue mayor que el registrado a nivel nacional (63 contra 75 por ciento). Por otro lado, el consumo de la región Noroeste representa aproximadamente un 8 por ciento de la demanda total del país. Mientras que Tucumán fue la jurisdicción donde el crecimiento de la demanda fue menor, con sólo el 54 por ciento acumulado en dicho período (Catamarca creció en un 150 por ciento y Salta un 90 por ciento).
Fuente: El Siglo Web
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