
No siempre hay un sustituto local para el equipamiento necesario. Foto: Archivo El incremento de valores metalÃferos y el potencial geológico despertaron interés por la Argentina, que se concretó bajo la forma de adquisiciones de activos mineros y cambio de accionistas en petroleras. Ejemplos como la adquisición de la minera Cerro Negro, en Santa Cruz, o la venta de parte del paquete accionario de Pan American Energy LLC a la compañÃa china Cnooc son una de las tantas muestras de apuesta fuerte.
Por distintas razones, ambos sectores hoy son atractivos. En el segmento de recursos petroleros, un reporte del Departamento de EnergÃa de Estados Unidos nos ubica como tercero en cuanto al potencial de gas no convencional, detrás de China y Estados Unidos. En el caso de la minerÃa, el alto valor y la prospección del paÃs, es campo codiciado para inversionistas. En el energético, los depreciados precios del petróleo y gas y su potencial no convencional lo convierte en jugada estratégica regional a futuro. Ambos sectores captaron transacciones que rondaron los 15.000 millones de dólares en el último año, según un informe difundido recientemente. Ello, sin contar algunas como el litio, que parece ser el último boom geológico (si bien está todo por demostrarse) habida cuenta de sus aplicaciones industriales en un contexto sostenible ambientalmente.
DESALIENTO
Sin embargo, y pese al horizonte prometedor, las medidas tomadas respecto de las trabas a la importación y su sustitución parecen amenazar las operaciones. En un marco mundial sometido periódicamente a recesión y retracción financiera, para la recepción de inversiones será clave ofrecer las mejores condiciones -no sólo geológicas, en este caso- sino aquellas que brinden armonÃa (por llamarla de alguna forma) a operadores, contratistas y sus abogados.
En un escenario financieramente inestable y de alta competencia regional en la oferta de recursos naturales, la acción de cualquier Estado deberÃa -entre otras cosas- tender a generar el mejor contexto de comercio respetando acuerdos como el GATT y el de Asunción que dio origen al Mercosur. Cualquier medida deberÃa suscribirse en lÃnea con las adoptadas por la comunidad en el marco de la Organización Mundial del Comercio. El ejercicio contrario violenta tratados, en franca oposición al principio de jerarquÃa de normas que garantiza la Constitución Nacional.
La interposición de lÃmites en 2010 al ingreso de bienes, por entender que algunos equipos podrÃan ser adquiridos localmente y evitar asà un desequilibrio en la balanza comercial (y la búsqueda, a la vez, de un crecimiento de la industria nacional), trae complicaciones para los operadores mineros y petroleros. En particular cuando aún no está generada una oferta suficiente de la industria nacional. En muchos casos se trata de equipamiento de envergadura o de alta tecnologÃa que no se encuentran, ni se producen en el mercado local o que de encontrarse, no están disponibles al momento de ser requeridos (y demanda meses disponerlos). Los costos diarios involucrados para detener la operación son altos, y cualquier compás de espera es de alto impacto. Por ejemplo en la exploración offshore puede llegar hasta al millón y medio de dólares por dÃa.
Según el Acuerdo sobre Procedimientos para Trámites de Licencias de Importación, el plazo para expedirse en una licencia no automática no deberÃa exceder los 60 dÃas. Sin embargo el exceso es ya tema instalado. Es indudable que el régimen de licencias es un método eficaz para el control estadÃstico y la restricción cuantitativa, pero su profundización puede ser contraproducente; tanto frente a obligaciones internacionales asumidas como Estado, como frente al crecimiento de la actividad industrial y el desarrollo de recursos, en el marco de lo que hoy parece una nueva oportunidad y donde tenemos un gran potencial para un nuevo despegue en la región.
Fuente: La Nación
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