El libro 75 años de aporte al país, publicado hace poco por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), revela que de las 2.779.371,06 hectáreas otorgadas por el Estado mediante contratos de operación, las dos petroleras tienen más de 1,8 millones (ver el gráfico). Petrobras posee más de un millón de hectáreas (1.108.208,56) de las otorgadas por el Estado a las empresas petroleras y en sus manos están dos principales campos de producción de gas natural, San Alberto y Sábalo (San Antonio), considerados “áreas comerciales y de descubrimiento comercial en profundidad”. Es decir que allí hay más reservas y se prevé ampliar la producción de gas. Repsol opera en una extensión total de 779.775 hectáreas, que incluyen campos en desarrollo como Cambeiti, Huacaya, Margarita, Itatiqui, Surubí Noroeste, Monteagudo y Surubí-Paloma.
Al igual que ocurre con Petrobras, las áreas en explotación que posee la petrolera española están catalogadas como comerciales y de descubrimiento comercial en profundidad. De los contratos de operación, lo destinado en específico para exploración alcanza al menos a dos millones hectáreas y las áreas reservadas en favor de YPFB, con miras a encontrar hidrocarburos, llegan a 10,8 millones de hectáreas. Empero, de esos más de 12,8 millones de hectáreas en proyectos exploratorios, Repsol y Petrobras sólo se hacen cargo del 12,9%, ya que se comprometieron a explorar 1.647.500 (ver el gráfico).
De acuerdo con el Plan de Inversiones 2012-2016 de YPFB, en 2006 se firmaron 43 contratos de operación con 16 empresas petroleras legalmente establecidas en el país que desarrollan actividades de explotación y exploración hidrocarburífera. YPFB afirma que la exploración se extiende en 172.125 hectáreas en la zona tradicional y en 1.846.875 hectáreas de la zona no tradicional, “de las cuales en algunos casos no se está ejecutando la exploración” por razones de “fuerza mayor” o porque están en proceso de devolución.
Además advierte que entre las amenazas para encontrar nuevas reservas se detectan “la normativa nacional que dificulta la obtención de financiamiento, la excesiva burocracia y la baja inversión extranjera en el upstream (explotación)”, entre otros. El especialista Bernardo Prado opina que “de 2006 a 2010 se invirtió un promedio de 58,67 millones de dólares por año en exploración, lo cual es irrisorio”. El acumulado alcanza a 293,35 millones de dólares para ese periodo.
El Plan de Inversiones de YPFB muestra que las subsidiarias y las empresas privadas invertirán 16,86 millones de dólares el presente año en exploración; el monto será de 301,1 en 2013; 304,3 millones en 2014; 280,3 en 2015 y 156,8 el año 2016. Un análisis de la consultora Gas Energy revela que los campos gasíferos San Alberto, Sábalo, Margarita, Itaú e Incahuasi, los más productivos, comenzarán a declinar desde 2019. La caída del crudo persiste.
Fuente: Página Siete
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