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07/06/2006 | Argentina: Un congreso fundamental en Mar del Plata | Noticias Destacadas | 1349 lecturas | 461 Votos




En 1996, cuando tenía 42 años, el ingeniero Horacio Tettamanti protagonizó el remolque marítimo más extenso y complejo de la historia, según auditó la consultora Deloitte Register. Tettamanti, porteño de nacimiento pero radicado en Mar del Plata, se trajo desde el puerto de Murmansk —una ciudad de la Federación Rusa ubicada al borde del Polo Norte—, un dique flotante entero, de 150 metros de largo por 35 metros de ancho. Atravesó 11.000 millas marítimas (media vuelta al mundo) durante tres meses. Hoy ese dique está instalado en el puerto marplatense y el astillero que encabeza Tettamanti, Servicios Portuarios Integrados (SPI) lo usa para poner los barcos en seco y así repararlos.

Con esos antecedentes, y la producción de unos 18 buques, no resultó tan compleja la tarea que SCI encaró hace ocho meses y concretó ayer: la construcción de la primera barcaza transportadora de combustibles de origen local en 18 años. "Esto arrancó a partir de la demanda de Repsol-YPF de más fletes. El eje del debate era si se hacía con buques argentinos o extranjeros. Este buque es la respuesta", dijo ayer Tettamanti.

El buque Argentina I, inaugurado ayer, es el primero de una serie de cuatro barcos a cargo de una alianza empresaria de tres patas: el astillero (SPI), el armador que encargó la construcción del barco (un consorcio integrado por los armadores National Shipping y Naviera Sur Petrolera) y Repsol-YPF. La petrolera, si bien no participó de la construcción de los buques, les aseguró a los constructores la salida laboral, con un contrato de cuatro años, renovable por ocho años más, para repagar la inversión. "Lo hicimos con capital propio y sin crédito", dijo Horacio Virasoro, vicepresidente de Naviera Sur. En la construcción del buque participaron 80 personas.

La enorme cubierta de la barcaza (95 metros, de punta a punta) está a la altura de un cuarto piso, en el astillero Domecq García. Esas instalaciones, que pertenecen a la Armada, fueron arrendadas por SPI.

Se trata de barcos sin motores —arrastrados por un remolcador— y con tecnología de doble casco: los tanques no tienen contacto directo con el agua del río, sino que hay un fondo, separado un caso del otro por 1,20 metros de aire y estructura de hierro. "El casco doble asegura que no haya derrames de combustible en caso de accidentes. Y también significa un costo dos veces más caro", agregó Virasoro. La inversión, de casi US$ 3 millones por barco, fue financiada en partes similares por SPI y el consorcio de Naviera Sur y National Shipping.

La inauguración de ayer, con el ministro José Pampuro, el jefe de la Armada, Jorge Godoy, y el titular de Repsol-YPF, Enrique Locutura, no terminó con el buque en el agua, ya que el primer viaje será recién a fin de mes. Tanto el Argentina I como las tres barcazas que seguirán transportan cada una 5.100 metros cúbicos de combustibles (el equivalente a 170 camiones). El contrato de los armadores con YPF consiste en transportar nafta y gasoil de la petrolera, río arriba por el Paraná, desde sus refinerías de Dock Sud y San Lorenzo (Santa Fe) hasta el centro de distribución que tienen en Barranqueras (Chaco).

Fuente: Clarín

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