
A raÃz de la suspensión de las obras en la construcción de la mina de sales de potasio de Vale en Malargüe, sale a la luz la importancia que tienen los proyectos mineros sustentables para sostener economÃas regionales y provinciales, y cuales son los destinos que tienen sus producciones, que van desde fertilizantes minerales, hasta la medicina.
Demostrado está por estos dÃas la importancia que tiene la minerÃa no contaminante y vinculada al desarrollo sustentable en distintas partes del paÃs, el aporte que realizan a las comunidades y provincias con trabajo directo e indirecto que en muchos casos, como venÃa sucediendo en Malargüe y en Mendoza se cuentan por miles.
Hoy la minerÃa sale a apuntalar otras economÃas, el caso de Vale, uno de ellos, el potasio que está en el subsuelo malargüino tiene el propósito de recuperar millones de hectáreas para la agricultura en Brasil, y de ser necesario también el nutriente mineral enriqueciera tierras en la Argentina. No queda dudas que la minerÃa sustentable es eje de desarrollo, que el ciudadano, el comerciante o el empresario ve, porque genera fuentes trabajo, que todos los meses se cristaliza en sueldos que son el circulante que sostiene a otras actividades económicas.
La minerÃa es el primer eslabón, porque es la madre de las industrias, de ella se genera todo, desde lo contenedores que sirven para la exportación de carnes, las maquinas que siembran y cosechan la producción en el campo, hasta la medicina que se nutre de muchos minerales y metales para que tengamos una vida mejor. La minerÃa sustentable todos los dÃas rinde examen para demostrar que con los adelantos tecnologÃas actuales no perjudica a la agricultura, es más llega a ella con fertilizantes minerales como el potasio, o el sulfato de calcio.
Con respecto al agua, la minerÃa no contaminante no derrocha agua, la usa en forma controlada y muchas veces la recicla para crear oasis en el medio de la nada, un dato no menor: un ingenio azucarero consume 610 toneladas de agua por cada 100 toneladas de caña molida, en promedio 6,1 metros cúbicos de agua por tonelada, en contraposición de una molienda de grandes dimensiones que trabaja con 110 toneladas de mineral y sólo en promedio necesita de 0,50 metros cúbicos por cada tonelada.
En relación al crecimiento del Producto Bruto Interno a la Argentina, en 1996 la actividad generaba en promedio en todo el paÃs un 0,4%, hoy supera el 6%, de lo que se desprende que las inversiones que se realizan son millonarias, que los proyectos tienen larga vida, siempre superior a los 30 años. En Malargüe la viabilidad se ha proyectado a 60.
Fuente: Sitio Andino
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