
En el sector petrolero todos hablan con optimismo sobre Vaca Muerta, pero esperan con cierta ansiedad el nuevo marco legal. Es que aquellos que quieren subirse al boom del shale entienden que lo que se apruebe aquà será un vector clave para el futuro del sector. Por lo pronto, la ley que entrará la semana que viene en la Legislatura ya tiene un aval determinante: el del secretario general de Petroleros y flamante senador Guillermo Pereyra. Los cortocircuitos de las elecciones de medio término con el gobernador Jorge Sapag parecen haber quedado atrás. Ahora reina una suerte de "pax petrolera" que los puso, al menos en esta agenda, del mismo lado de la mesa. Pereyra accedió a un borrador del proyecto y prestó su visto bueno.
Su posición es clave porque parece haberse convertido en el mejor interlocutor con el gobierno nacional. Delicias de la polÃtica argentina: el dirigente -moyanista, muy crÃtico del kirchnerismo- tiene muy buena llegada a la Rosada. Y para muestra alcanza con la foto que la propia Presidencia hizo circular del "caballo" junto con medio gabinete y Miguel Galuccio en una reunión privada.
No menos significativo es que le hayan dado la presidencia de la Comisión de EnergÃa en el Senado. Allà se debatirán los temas clave en la materia, incluyendo el pago del 51% de las acciones de YPF expropiadas a Repsol y la futura ley de hidrocarburos.
Las viejas disidencias entre quién tiene la potestad para legislar sobre el petróleo y el gas del subsuelo, el pragmático dirigente las resolvió de forma sencilla: "La ley nacional tiene que ser un espejo de la provincial", definió esta semana en una entrevista radial.
Resta saber cómo tomarán el proyecto en la Casa Rosada. Es que Vaca Muerta se posiciona como la esperanza energética y económica del paÃs y la conducción de su proceso de "colonización" será sin dudas una presa de disputa. Nación ya tiene su ariete en esta batalla de escritorio: YPF.
La estatal nacional arrancó a trabajar a un ritmo inédito en la historia neuquina y cada dÃa renueva sus hitos en el desarrollo no convencional. Lo mÃnimo que esperan desde la compañÃa es un "trato amigable" a la hora de otorgar permisos de explotación.
Dentro del sector empresario, en tanto, hay expectativas sobre la futura norma neuquina. A nadie parece desagradar el esquema de clústers y el plazo de 35 años parece suficiente para que el negocio funcione. Pero todos los empresarios ven un escenario donde YPF y GyP concentrarán derechos y sà o sà habrá que entrar por ahà para llegar a Vaca Muerta.
Esto no parece molestar a Chevron, que está a un paso de desembolsar una millonaria suma para entrar en la etapa plena de producción junto con la firma renacionalizada en Loma Campana. Tampoco a otros pesos pesados del sector como Shell, Total, Exxon o Wintershall, que eligieron a GyP como socia.
LOS CAMBIOS PRINCIPALES
1- A partir de ahora, las concesiones shale durarán 35 años y no 25 como hasta ahora. El plazo comenzará a regir desde el momento en que se apruebe el proyecto no convencional.
2- Se acaban las concesiones convencionales. Una vez que venza su contrato, todos los campos pasarán a manos de GyP y quien quiera seguir con trabajos de explotación deberá asociarse a la firma estatal.
3- Para los no convencionales sólo se autorizarán pilotos en zonas más pequeñas, denominadas clústers. Los mismos deberán ser aprobados por el gobierno.
4- Habrá criterios mÃnimos para definir qué montos de inversión y cantidad de pozos son los necesarios para aprobar un piloto.
Fuente: Diario RÃo Negro
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