
Desde la administración kirchnerista admitieron ayer su profunda “preocupación” por los efectos de la eventual huelga que, según advirtieron desde los gremios, abarcará la paralización total de la extracción y producción de petróleo y gas de los yacimientos patagónicos.
“Hay preocupación porque se trata de un sector con una capacidad de daño muy importante, mucho más a esta altura del año”, indicó un portavoz oficial.
Por ese motivo, la Casa Rosada convocó a los representantes de los sindicatos del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro, La Pampa, Chubut y Santa Cruz para intentar algún acercamiento que permita desactivar la medida de fuerza.
“Estamos analizado posibilidades para ver que hacemos y para saber bien que hay detrás del reclamo”, apuntaron las fuentes de la administración kirchnerista. Al lanzar el lunes la huelga, los gremios exigieron la urgente suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias y la modificación de las escalas del tributo, aunque no plantearon propuestas para instrumentar los cambios.
La renovada presión por la baja del polémico impuesto llega en momentos complicados para las cuentas del Ejecutivo que, pese a los insistentes reclamos de la CGT oficial de Antonio Caló, había sepultado cualquier posibilidad de alivianar la carga del tributo. Incluso, dentro de la central obrera oficial hasta se mostraron poco optimistas sobre la alternativa de una excepción del medio aguinaldo del impuesto.
La presión de los petroleros podría forzar un cambio en esa decisión oficial. Sin embargo, difícilmente cualquier medida respecto de Ganancias pueda repetir el esquema que el Gobierno aplicó en 2006 cuando, ante otro durísimo conflicto con los sindicatos petroleros patagónicos, habilitó la excepción de los adicionales por viáticos y alimentos del pago del tributo, pero solo en el caso del convenio de ese sector.
Un nuevo beneficio unilateral para los trabajadores de esa actividad profundizaría el malestar del resto de los sindicatos que desde hace tiempo exigen la revisión del impuesto para reducir su carga salarial, un reclamo que abarca a los Camioneros de Hugo Moyano, a los gremios portuarios y de transporte de pasajeros, a los bancarios y a la mayoría de los sectores industriales.
Fuente: El Cronista
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