
Mientras se espera que del lado chileno Barrick consiga los permisos ambientales para retomar el proyecto binacional de oro y plata, el ministro de Minería de San Juan, Felipe Saavedra, aseguró, “estamos evaluando ambientalmente la construcción de una planta para el tratamiento del agua y seguramente el próximo mes estaremos en condiciones de sacar una resolución”.
Para dichas obras en principio se requerirá entre 300 y 400 personas, incluidos los metalúrgicos, uno de los sectores que más reclaman el retorno de las fuentes de trabajo. Luego, se espera que la cifra de manos de obra ascienda a 800, en la medida que avancen las obras.
“Chile sacó una resolución importante para continuar la construcción, pero todavía falta el tema principal que tiene que ver con el manejo del agua. La empresa ha informado oportunamente que ellos estarían presentando en junio un nuevo proyecto y una vez que se resuelva eso estaríamos en condiciones ciertas de decir cuando se reinicia la construcción del proyecto”, manifestó Saavedra.
Con visitas cada semana a las faenas, reuniones con las comunidades y un nuevo equipo, la minera está reforzando su política de relacionamiento comunitario en Chile. A mediados de este año, Barrick deberá conseguir los permisos ambientales para retomar las obras, paralizadas desde 2013.
La firma canadiense informó en febrero que a mediados de año volverá a ingresar al sistema de evaluación ambiental, ya que solicitará nuevos permisos para la construcción de un sistema de aguas definitivo. Los problemas en este mecanismo causaron la paralización definitiva de la iniciativa en octubre de 2013 y una multa de US$ 16 millones -histórica para la fecha- de parte de la naciente Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) por un conjunto de irregularidades en su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), entregada en 2006.
Pese a que las actividades en el yacimiento se encuentran suspendidas hasta cumplir con las exigencias impuestas por la SMA, Pascua Lama se ha abocado en los últimos meses a conseguir la “licencia social” que le permita hacer viable la iniciativa y no repetir lo sucedido a inicios de 2013, cuando la comunidad diaguita logró suspender parcialmente el proyecto cuando denunciaron los incumplimientos ambientales en los que había incurrido la compañía.
Por eso, el enfoque de Barrick está puesto en cambiar su forma de vincularse con las comunidades aledañas al proyecto, ubicado en la alta cordillera de la Tercera Región, al interior de la provincia del Huasco. “Nuestro departamento de Relaciones Comunitarias ha sido fortalecido con personas de amplia experiencia y el equipo está altamente motivado”, reconocen al interior de la minera.
Una de las medidas que puso en marcha la minera fue invitar a la comunidad a conocer la faena, ubicada a cinco mil metros de altura. Las visitas guiadas comenzaron en el verano y buscan, de acuerdo a información de la compañía en su sitio web, “abrir espacio para que las comunidades y otros interesados conozcan el proyecto y obtengan información de primera fuente”. Cada miércoles están subiendo al yacimiento grupos de ocho a 10 personas, quienes deben realizarse antes un chequeo médico para ver si soportan estar a tanta altura.
Fuente: Diario El Zonda
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