
Miguel Galuccio se subió de apuro al avión privado que trajo a Daniel Scioli a Neuquén el martes pasado. Hasta el lunes a la noche, el CEO de YPF habÃa evitado con todos los artilugios posibles confirmar su presencia en el cónclave de la Ofephi que se realizó en esta capital, a pesar de varios llamados para convencerlo.
La invitación formal la hizo el propio gobernador Jorge Sapag a Jesús Grande, el vicepresidente de Upstream de la compañÃa y hombre de contacto con los gobernadores petroleros. Acaso como en aquellas tensas negociaciones con jeques árabes o con escurridizos funcionarios mexicanos cuando trabajaban en Schlumberger, Galuccio esperó hasta último minuto para sentarse en la mesa principal del encuentro de la Ofephi.
Consciente de que su sola presencia era un apoyo explÃcito al candidato del FpV, Daniel Scioli, la canjeó por un respaldo público a su gestión, aunque sea tibio. "ImagÃnense lo que significa para mà que un hombre de su trayectoria y su prestigio esté dispuesto a ayudarnos. Miramos hacia adelante, hacia dónde vamos, y por eso está Miguel Galuccio con nosotros, porque es un protagonista de esta recuperación, de toda esta transformación que se viene llevando a cabo desde YPF", señaló el bonaerense cuando la prensa local le preguntó sobre la continuidad del petrolero.
El sillón que ocupa el empresario en el principal despacho de la Torre Madero está en la mira. Muchos en el sector creen que su continuidad no está garantizada. Dentro de esos "muchos" no son pocos los que operan para conseguir ese lugar. Incluso en de las usinas kirchneristas hay quienes le critican a Galuccio su tibieza para expresarse polÃticamente y le imputan un coqueteo con Mauricio Macri, con quien tiene un buen trato y varias lÃneas de contacto.
"Galuccio tiene una excelente relación con Scioli, pero mejor aun con Carlos Zannini", aseguró a "RÃo Negro EnergÃa" un hombre cercano al petrolero. Recordó que el actual secretario de Legal y Técnica fue el principal arquitecto del acuerdo con Repsol, que representó una bocanada de aire para la gestión estatal de YPF, urgida de recomponer su imagen ante los mercados y los potenciales socios para Vaca Muerta. Zannini fue también el "exégeta polÃtico" de Galuccio durante los largos rounds de la reforma a la ley de Hidrocarburos.
El presidente de YPF no sólo consiguió en Neuquén un apoyo a su gestión. Durante la hora y media que duró el vuelo hacia esta ciudad punteó el borrador de acuerdo que iba a firmar la Ofephi ese mismo martes y que el sciolismo ya habÃa hecho circular entre los medios.
La mayorÃa de los cambios son de forma, pero llama la atención la desaparición de un punto que era quizás el más concreto de todos: el que comprometÃa la creación de un "fideicomiso de infraestructura básica para el desarrollo hidrocarburÃfero", una idea que desde hace meses promueve Sapag y que cosecha cierta resistencia de las empresas, que prefieren mantener el esquema de RSE vigente y el pago de regalÃas como una única transferencia al Estado. Fue, de hecho, un punto nodal de la discusión de la ley de Hidrocarburos, que tuvo como principales protagonistas al gobernador neuquino y a Galuccio.
Esta semana en Neuquén los dos volvieron a verse la cara. Y para no alimentar suspicacias, en la gran mesa del acto polÃtico se sentaron cerca, con Kicillof de por medio. Pero por debajo sigue el fuego cruzado. Sin importar demasiado si va a ocupar o no un cargo en un eventual gobierno de Scioli, Sapag volvió a cotizarse como "hombre de la energÃa" en el mercado polÃtico vernáculo.
"Es una carta que tenemos y que mostramos. Scioli decidirá en su momento si la juega o no", señaló un operador del bonaerense en su paso por Neuquén. Admitió que los rumores de un posible ministerio para Sapag salen del propio sciolismo y los atribuyó a la necesidad de generar "cuerpo polÃtico", una definición que alguna vez acuñó el propio neuquino. En retirada, aunque todavÃa manejando los hilos de la polÃtica local, Sapag hizo gala esta semana de su amplia agenda petrolera. Primero logró sentar en una mesa a representantes de las principales operadoras de Neuquén.
También se anotó un punto cuando logró la localÃa del encuentro de la Ofephi, cuya presidencia está en manos del chubutense MartÃn Buzzi. El actual gobernador encabeza una pelea cabeza a cabeza con su antecesor, Mario Das Neves, y un encuentro de este tipo podrÃa haber colaborado en su campaña, en una provincia que está sufriendo mucho más que Neuquén la caÃda del precio del crudo por su condición de exportadora.
Para coronar la semana perfecta, Sapag viajó a Buenos Aires a un encuentro que realizó la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (ver página 6). AllÃ, el máximo representante de la Casa Blanca en Argentina, el embajador Noah Mamet, lo destacó como un lÃder mundial en temas de hidrocarburos.
CUATRO OPCIONES
Mientras Sapag se perfila como "embajador del shale", las versiones sobre el futuro de Galuccio arrecian. Para algunos, no hay juego de suma cero posible: si uno asciende, el otro cae. En los pasillos del encuentro de la Ofephi se habló de cuatro soluciones de continuidad para YPF en caso de que Scioli gane. Una de ellas lo deja afuera a Galuccio y pone en su reemplazo a un hombre más cercano a las petroleras privadas.
La segunda también lo deja afuera, pero de modo consensuado. Esto implicarÃa mantenerlo un tiempo prudente en el cargo e inclusive, si se bajara, que lo suceda alguien de "adentro" de la compañÃa. La tercera es una movida de ajedrez: implicarÃa sacarle la presidencia del directorio y dejarle sólo la conducción ejecutiva de la firma. Hoy Galuccio detenta ambos cargos y restándole uno quedarÃa como un "pato rengo".
La última de ellas deja todo como está. No son pocos los que razonan que el problema de la falta de inversiones para Vaca Muerta no está en YPF sino en la macroeconomÃa: con el terreno despejado, Galuccio podrÃa convertirse en el hombre que consiga el autoabastecimiento de Argentina.
Fuente: Diario RÃo Negro
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