
Eso dio lugar a suspicacias y algunos medios presentaron la información como “una investigación” sobre las tres principales petroleras, cuando en realidad se trató de un pedido formal de data a los actores para “medir” el mercado, determinar el grado de competitividad y analizar los márgenes de refino y comercialización o Crack Spread.
El estudio, al que tuvo acceso Energía&Negocios, destaca que tanto el mercado “aguas arriba” –exploración y extracción de petróleo– como `aguas abajo´ —industrialización y comercialización de los combustibles obtenidos— revelan altos niveles de concentración. Lógicamente, este contexto se muestra como una amenaza objetiva a la hora de propiciar un mercado competitivo y abierto.
Lo que sí es cierto, es que la investigación sobre prácticas oligopólicas o abuso de posición dominante podrían efectuarse sólo en el caso de que el informe-estudio muestre la existencia de dichas actividades y en ese caso, podría derivar en la elaboración de recomendaciones pro-competitivas o en la apertura de una denuncia por conductas anticompetitivas.
Detalles
El informe hace hincapié en que un mercado competitivo supone precios internos similares a los internacionales si los productos importados al mercado local lo hacen con costos eficientes, sin subsidios ni dumping.
Si bien es cierto que el estudio tiene como objetivo identificar potenciales restricciones a las prácticas competitivas en el mercado de combustibles líquidos, puede percibirse que además, pretende fijar un nuevo punto de partida hacia un mercado más abierto, en un sector de alto impacto en la economía del país. Según el estudio, la coyuntura exige recrear condiciones de competencia, frente a un escenario donde las importaciones de crudo y refinados se imponen como complemento inevitable a la insuficiente oferta interna de insumo y producto en esa cadena de valor.
La apertura representa un verdadero desafío para los actores locales donde la comercialización de combustible debe ser realizada por traders independientes y es por ello que un cálculo teórico busca emular los costos conocidos por los importadores.
Sin embargo no se descarta la amenaza que significa la apertura de la industria refinadora, sin que afecte también al upstream y a toda la cadena de bienes y servicios en torno a ella, porque se señala también, la posibilidad de que la modificación del modelo de negocio podría inducir a la importación pura de productos terminados excedentes de otros mercados convirtiendo al mercado argentino en un negocio de oportunidad para los grandes jugadores internacionales.
Medidas que traen cola
El documento sostiene que teniendo en cuenta los conceptos y la información del mercado, la elaboración de un índice de Paridad de Importación y su seguimiento, permitirá monitorear si se produce algún tipo de práctica colusiva o de abuso de posición dominante en el mercado.
Ese mecanismo de determinación de precios de paridad de importación permitiría comparar el precio en el mercado local de productos terminados con similar calidad a la de los producidos importados.
El índice tendría en cuenta todas las variables: productos, servicios, cadena de valor, perfiles de los agentes económicos, precios, márgenes, participaciones de mercado, vinculación con el mercado internacional y barreras de entrada, así como el marco normativo relevante para el mercado. Ese mecanismo incorporaría además los costos teóricos de refino y comercialización además de la remuneración de la infraestructura logística (portuaria, almacenaje, tarifas de poliducto) tributos, margen de distribución, costo del flete y seguros, costos por alije, margen por actividad de importador, costos financieros y administrativos, además de factores de ajuste y tasas de fiscalización y control.
Otro costo que seguramente se incluirá es el costo de financiación de las inversiones y fijar también la frecuencia y regularidad de la actualización de los parámetros y establecer también, cuáles serán los mercados de referencia para los distintos productos. Con acceso transparente, abierto y accesible –publicados en la web– a todos los consumidores que asegure precios justos y razonables y protegiendo también el trabajo y la industria local.
Mercado Mayorista de Combustibles
El informe también propone la posibilidad de establecer un mercado mayorista de combustibles líquidos (MMC) donde puedan concurrir tanto oferentes locales como internacionales, además de grandes consumidores, usinas eléctricas e industrias locales.
Cabe recordar que durante el período de precios desregulados, los generadores adquirían su propio combustible. Pero la demanda creció y se sustituyó parte del gas natural local por importado. En ese escenario se verificó la existencia de economías de escala en la comercialización de grandes volúmenes.
Es por eso que el rol de CAMMESA como comercializador podría abrir el debate acerca de la conveniencia de crear un mercado que agregue grandes volúmenes y mantenga deprimidos los costos, tal como sucede en los mercados de referencia internacional.
El estudio señala un factor clave: el límite a la capacidad de procesamiento es inminente, por lo que la oferta de productos refinados no muestra un horizonte con cambios sustanciales. De allí la importancia que tendrá a corto y mediano plazo el suministro de combustible importado y la presencia de actores dinámicos cuyo objetivo central sea el trading y la construcción y uso de la logística de importación y almacenamiento disponible para sí o para terceros.
El estudio también pone de manifiesto la necesidad de contractualizar los mercados energéticos con el objetivo de dar seguridadd y garantía a las transacciones
Este es un punto relevante y delicado, porque involucra directamente a toda la cadena energética que incluye a los combustibles para generación, incluso al gas natural, y por ende a los costos de la energía eléctrica.
Según el Monitoreo que realiza Montamat & Asociados, desde mediados del año 2006, la distorsión de los precios de los combustibles se inicia a comienzos del año 2002, donde son desvinculados de las referencias internacionales, al igual que el conjunto de los precios del sector energético, a pesar de haber pasado por una instancia de precios desregulados y haber gozado de un ambiente competitivo durante los años 90’.
El informe señala que la desregulación del mercado de combustibles líquidos no podrá ser efectiva ni podrá dar paso a una plena competencia mientras se mantenga regulado el sector gasífero y el eléctrico. (...)
Fuente: Energía & Negocios
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