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El gobierno volvió a postergar la actualización del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (CO2) para evitar un impacto en el precio de las naftas y el gasoil y que, a su vez, presione a la inflación. Lo hizo mediante el decreto 168/2023 publicado este viernes en el Boletín Oficial.
En los hechos, el Poder Ejecutivo congeló los impuestos hasta el 1° de julio para el tercer y cuarto trimestre de 2021, todo el 2022 y el primer trimestre de 2023. Por la postergación a la suba de los impuestos a los combustibles, el Estado perdió más de US$ 3.600 millones de recaudación, según estimaciones de la consultora Economía & Energía.
El decreto
El decreto de la nueva postergación está firmado por el presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, y el ministro de Transporte, Diego Giuliano. En los considerandos señala que “debe tenerse en cuenta que tratándose de impuestos al consumo, y dado que la demanda de los combustibles líquidos es altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan en forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles”.
Y que “en línea con las medidas instrumentadas hasta la fecha, y con el fin de asegurar una necesaria estabilización y una adecuada evolución de los precios, resulta razonable, para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, postergar hasta el 1° de julio del año 2023 los efectos de los incrementos en los montos de los impuestos”. (...)
Fuente: Econojournal
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