Miguel Galuccio se para en el centro del escenario. Lo camina, frente a cientos de miradas en La Ballena, el auditorio principal del Palacio Libertad.
A los 57 años, Galuccio se mueve con soltura. Pelo más largo -y canoso-, prolijamente peinado, mucho más corto que en su vida de ejecutivo petrolero world class. También quedaron atrás los trajes de estilo Saville Row, con corbata combinada y chaleco. Esta mañana, viste traje oscuro, elegante, con camisa blanca. Sin corbata. Barba de un par de dÃas. Lookde entrepreneur. También, el espÃritu. Ambos le sientan bien.
Ayer, en el albor del Foro Argentino de Inversiones que organizó Arcap, la asociación de fondos de private equity y venture capital que operan en el paÃs, Galuccio no habló: predicó. Como todo aquel que cree.
"En 2012, la Argentina era importadora neta de energÃa. Vaca Muerta era para creyentes. Vista no existÃa. Hablar de un barril de petróleo net zero producido en la Argentina o de generar divisas con exportaciones energéticas era hablar de ciencia ficción", introdujo.
"En 13 años, la Argentina es exportador estructural y neto de energÃa al mundo. A Vaca Muerta, la conocen todos. Vista es el exportador de energÃa más importante de la Argentina, el año que viene produciremos un barril net zero y pronosticamos que, para 2030, la industria energética generará u$s 30.000 millones positivos para la balanza energética", contrastó.
"Para contar qué pasó en el medio", siguió, "no hay fórmula secreta", continúo. "No hay fórmula secreta que reemplace el profesionalismo el talento y la seriedad en lo que hacemos". Sin embargo, el "Mago" develó algunos de sus trucos.
"La primera fórmula es creer. Creer en lo que vamos a construir, aunque los hechos nos digan que no necesariamente se puede hacer", compartió el primero. El segundo es la "convicción total y contagiosa que nos permita subir en la aventura a todos los stake-holders importantes". Tres: "Tener la capacidad de innovación que nos permita inventar lo necesario para que la aventura sea un éxito".
Dejó para el cuarto lugar el que, personalmente, dijo, más le gusta y sabe hacer. "Ejecutar en equipo. Bien. La primera vez, todas las veces y siempre", recitó el tÃtulo puesto a su charla.
"Hoy, Vaca Muerta es para ingenieros. En 2012, era para creyentes. Éramos muy pocos los que creÃamos en ella", evocó. "El gran desafÃo no era saber que habÃa allà un recurso, sino cómo transformar ese recurso en reserva, en algo que sea económicamente explotable".(...)
Fuente: El Cronista
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