La minería de Argentina parece transitar dos caminos paralelos: mientras la agenda está copada por los anuncios de mega inversiones en litio y cobre en el centro y norte del país, en el sur hacen “sintonía fina” para no bajarse del boom del precio del oro y la plata.
De hecho, la minería metalífera de Santa Cruz cerró 2025 con siete minas activas en el Macizo del Deseado, principal exportador de oro y plata de Argentina. Genera más de 8.000 empleos directos y 20.000 indirectos, superando ingresos del sector hidrocarburífero, de acuerdo a datos de la secretaría de Minería.
Este distrito geológico jurásico concentra depósitos epitermales de baja y alta sulfuración. Más de 30 proyectos exploratorios sostienen el futuro, pero la madurez operativa exige transiciones precisas.
El Macizo del Deseado, pilar productivo
El Macizo del Deseado alberga depósitos epitermales que posicionan a Santa Cruz como líder nacional en exportaciones metalíferas. En 2025, la provincia supera al petróleo y gas en divisas generadas.
Impacta localidades como Puerto San Julián, Perito Moreno, Gobernador Gregores, Puerto Deseado, Caleta Olivia y Las Heras.
Datos clave: Cuenta con 7 minas en producción (Cerro Negro, Cerro Vanguardia, San José, Cerro Moro, Don Nicolás, más residuales como Cap-Oeste); genera 8.000 empleos directos y alrededor de 20.000 indirectos; y las exportaciones mineras representan 80% total provincial.
La sostenibilidad depende de reemplazo de reservas. Exploración bajo coberturas y precios récord (oro >US$2.600/oz, plata >US$32/oz en 2025) reactivan inversión.
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