
No es casualidad que una empresa con dos décadas de experiencia en construcción y desarrollo inmobiliario decida hoy extender su actividad hacia la infraestructura territorial y la energía. La firma patagónica Akros conoce a fondo algunas de las variables detrás de la expansión de Vaca Muerta: desde la logística hasta la planificación territorial, pasando por la contratación de mano de obra, la ingeniería, la normativa y la seguridad que las operaciones a gran escala exigen. En ese contexto, la compañía busca llevar ese know-how a nuevos proyectos y participar de una transformación que excede a los pozos y alcanza a todo un ecosistema.
Con la meta de formar parte de esta cadena de valor, Akros está operando hoy en cuatro frentes distintos: desarrollos inmobiliarios, alojamiento corporativo, infraestructura territorial y energías renovables. “La estrategia tiene que ver con acompañar las grandes inversiones que llegan a Neuquén con proyectos privados, infraestructura y desarrollos estratégicos concebidos a una nueva escala”, explican desde la firma.
Así se desarrollan en paralelo el Master Plan Rincón Buena Esperanza Hub (un proyecto que combina logística y servicios para operadoras y proveedores del sector oil & gas, estratégicamente localizado en el corredor de Vaca Muerta LNG); el Parque Solar Patagonia Norte I y el Parque Eólico Las Campanas (dos proyectos de generación que diversifican la matriz energética de Neuquén); AKROS Living (el desarrollo de housing corporativo y temporario que reúne bajo una misma propuesta unidades en Bliss Tower, Assur y Malvi 4) y el proyecto residencial y hotelero Assur II.
“Akros proyecta desde Neuquén una nueva etapa: sumar nuevas estrategias, profesionales y equipos que nos permitan integrarnos al crecimiento energético argentino, y contribuir con profesionalismo y eficiencia a construir la infraestructura y la ciudad de calidad que el futuro va a demandar”, señalan en la compañía. “El crecimiento de Vaca Muerta –agregan– junto con proyectos estratégicos como Argentina LNG y el desarrollo de nueva infraestructura de producción, transporte y exportación, plantea una escala diferente: una transformación que no solo necesita pozos, ductos y plantas, sino también territorio planificado, infraestructura, materiales, energía, logística, servicios y mejores condiciones de habitabilidad”.
Fuente: La Nación
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