
Sin embargo, la falta de personal con formación técnica específica empieza a convertirse en un problema para sostener el ritmo de expansión, según un análisis de la Agencia Internacional de Energía (IEA) y la Organización Latinoamericana y del Caribe de Energía (OLACDE).
El informe advierte que la demanda de electricistas, instaladores de paneles solares, técnicos de baterías y especialistas en redes crece más rápido que la disponibilidad de trabajadores capacitados. Esta brecha puede elevar los costos de los proyectos y demorar su ejecución, en un escenario en el que la región busca ampliar su infraestructura energética y aprovechar nuevas oportunidades vinculadas con la transición energética.
En ese contexto, la formación profesional y la articulación entre empresas, gobiernos e instituciones educativas aparecen como factores centrales para acompañar las inversiones previstas durante la próxima década.
La energía impulsa el empleo en América Latina
De acuerdo al informe, el sector energético emplea a 6,1 millones de personas en América Latina y el Caribe, alrededor del 8% de la fuerza laboral energética mundial. Desde 2019, el empleo en la actividad creció a una tasa anual del 2,2%, por encima del ritmo de expansión del empleo en el conjunto de la economía regional.
Una parte importante de ese crecimiento está vinculada con la generación de energía de bajas emisiones. Según el análisis de la IEA y la OLACDE, esta actividad creó alrededor de 150.000 puestos de trabajo desde 2019, cerca de una quinta parte de los nuevos empleos que sumó el sector energético en la región.
La energía solar fotovoltaica se destacó entre las actividades de mayor expansión, con un nivel de empleo que se duplicó desde 2019. El crecimiento se da en paralelo con una matriz eléctrica regional en la que las fuentes renovables representarán aproximadamente dos tercios de la generación en 2025, frente a cerca de la mitad una década atrás.
Las perspectivas apuntan a que las energías limpias, las redes eléctricas y las baterías continuarán entre los principales motores de creación de empleo. El informe proyecta que estas actividades sumarán 120.000 puestos de trabajo hacia 2035, a partir de las inversiones necesarias para ampliar la generación y responder a una demanda eléctrica creciente.
Brasil, Argentina, México y Honduras figuran entre los países que impulsan proyectos de almacenamiento de energía y ampliación de redes. Estas inversiones demandan perfiles técnicos capaces de instalar, mantener y operar una infraestructura cada vez más compleja.(...)
Fuente: La Mañana de Neuquén
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