Preocupan el abastecimiento diario y la falta de inversiones
Los problemas energéticos son reconocidos, siempre en voz baja, por muchos de los técnicos que se encargan del tema dentro del propio Gobierno.
Hay dos preocupaciones: por un lado, la situación puntual de abastecimiento diario; por otro, las dudas que la escasez de gas y electricidad genera entre inversores que retrasan desembolsos sólo por no estar completamente seguros de que habrá suficiente suministro en el futuro.
El primero de estos inconvenientes es fácilmente comprobable. En general, son los empresarios del interior del país quienes, por estar más alejados de los efectos comunicacionales de la Casa Rosada, suelen ser más crudos en la descripción del escenario.
La semana pasada, algunas firmas de Mendoza admitieron que, por los cortes de gas, estaban produciendo menos. Roberto Lahm, director de Alco y vicepresidente de la Cámara de la Industria de esa provincia, nombró a las compañías Alco; Molto y Viñas Argentinas, del grupo Cartellone, y La Campagnola, del grupo Arcor.
Los tironeos discursivos surgen, en cambio, cuando se habla en la zona de influencia oficial. Hace dos meses, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, hizo una declaración que cualquier analista energético consideraría elemental y que incluso su antecesor, Alfonso Prat-Gay, había consignado alguna vez, pero que molestó mucho al presidente Néstor Kirchner.
Redrado había dicho, en Londres, en un seminario, que la Argentina no podía continuar creciendo en el futuro al 9%, sino a tasas más razonables, porque existían algunas limitaciones. "Una de esas limitaciones es la energía", dijo, y sus palabras fueron reproducidas por la agencia norteamericana Bloomberg.
En ese momento, Kirchner negociaba, en Madrid, con directivos de compañías de servicios públicos privatizados. Redrado fue reprendido. Al día siguiente, el presidente del Banco Central se vio obligado a aclarar sus palabras, que habían sido difundidas en un despacho de la agencia oficial Télam.
También lo sufrieron, hace un mes y medio, ejecutivos del Instituto para el Desarrollo Empresarial (IDEA). Enrique Pescarmona, presidente del Coloquio IDEA, hablaba en un seminario de la situación energética del país y dijo, con ironía: "We have a problem" (tenemos un problema).
El concepto fue reforzado por una encuesta de la agencia Reuters que reveló, una semana después, que una de las inquietudes empresariales de esa entidad era el abastecimiento de gas y electricidad. IDEA padeció entonces lo que ya otras veces ha experimentado: llamados de funcionarios oficiales encendidos, con duras recriminaciones por tales afirmaciones.
Percepciones peligrosas
La otra cuestión por considerar es menos tangible, quizá más estructural. Y no tiene que ver tanto con la suficiencia energética, sino con la percepción que tengan los empresarios sobre el asunto: ninguna compañía decide desembolsar un centavo sin antes estar segura de que podrá producir.
Hace un año, la Cámara de la Industria Química y Petroquímica admitió que las dudas respecto del gas provocaban retrasos de entre 4000 y 6000 millones de dólares en inversiones en Bahía Blanca y Rosario. Y el propio Roberto Lavagna, ya como ministro de Economía y acaso aprovechando su enfrentamiento con su entonces par de Planificación Federal, Julio De Vido, deslizaba de vez en cuando la preocupación.
Ahora, Lavagna, ya en su rol de opositor, ha retomado la advertencia en sus últimas apariciones públicas. "La cuestión energética no está bien reflejada en los medios y es muy importante", dijo hace dos meses, en la Sociedad Rural, durante una exposición ante empresarios de la construcción.
Los cortes de gas afectaron, durante toda la semana pasada, al 25% de lo que consume la Argentina. Hasta ahora, los afectados han sido los contratos interrumpibles, es decir, gran parte de la industria.
El frío, y el consecuente uso de calefactores, llevaron también a la demanda eléctrica, el miércoles pasado, a un récord histórico, circunstancia que colocó al sistema en el límite de su capacidad y obligó a retomar la importación de electricidad de Brasil y Uruguay. Esa misma medida se había podido evitar durante todo el año pasado.
En las empresas confían en que las ampliaciones de los gasoductos del Norte y del Sur hayan alivianado lo suficiente las restricciones. Y también en que la providencia haga lo suyo: apenas una semana de frío intenso, algo que no se vivía desde hacía tiempo, reflotó en los últimos días amenazas inesperadas para un invierno que asomaba tranquilo.
Por Francisco Olivera
Fuente: La Nación
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