
A fin de recuperar la explotación del gas licuado, y así abastecer la demanda de los hogares argentinos y las necesidades del sector petroquímico local, TGS pide cambiar el marco normativo vigente. Según Néstor Martín, director de Negocios de la empresa, resulta imperioso eliminar el tope de precios establecido.
Transportadora de Gas del Sur (TGS) considera vital restablecer el equilibrio entre la oferta y la demanda de gas en la Argentina, sobre todo a partir del desarrollo del shale, la promoción del uso racional de la energía y la reducción de la dependencia de importaciones. “Creo que el país tiene las condiciones naturales y técnicas indispensables para recuperar su autoabastecimiento en el corto o mediano plazo y –eventualmente– volver a exportar gas”, aseguró Néstor Martín, director de Negocios de la compañía.
Cuando el invierno es más crudo, señaló, obviamente son mayores las necesidades de importación. “Actualmente, la mayor parte del gas licuado de petróleo (GLP) con el que cuenta el país se deriva al consumo residencial. Este segmento consume alrededor de un 67% de la oferta del recurso, que proviene en parte de las refinerías y en parte del procesamiento de gas natural”, explicó el directivo, quien disertó en el 13 Congreso Argentino de Petroquímica.
Según sus palabras, el vigente marco regulatorio –establecido por la Ley 26.020, que fue sancionada y promulgada en 2005– dispone un precio tope en el mercado interno, que está asociado en última instancia al valor del crudo. “Esto provocó que se desestimulara la producción local de GLP, lo que explica la fuerte caída que en los últimos tiempos experimentó la oferta de este insumo, sobre todo en términos de saldos exportables”, advirtió el ejecutivo durante el encuentro que el Instituto Petroquímico Argentino (IPA) celebró entre el 14 y 15 de junio en el pabellón de conferencias del complejo Costa Salguero, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
La capacidad de transporte de gas de TGS, apuntó, llega por estos días a los 47 millones de metros cúbicos (m³) diarios. “Obtenemos 300.000 toneladas métricas (Tnm) anuales de etano y 600.000 de GLP, entre otros recursos. Pero necesitamos que vuelva la racionalidad económica de la producción de este insumo”, remarcó.
Para ello, afirmó, habrá que modificar la ley y eliminar el tope estipulado. “Sólo así se recuperará la explotación del GLP para abastecer la demanda de los hogares argentinos y las necesidades del sector petroquímico local”, aseveró.
Martín: “Creo que el país tiene las condiciones naturales y técnicas indispensables para recuperar su autoabastecimiento en el corto o mediano plazo y –eventualmente– volver a exportar gas”
País gasífero
La Argentina tiene uno de los mayores porcentajes de consumo de gas natural en el mundo. De hecho, un 86% de la matriz energética local corresponde a los hidrocarburos (y un 51% al gas, porcentaje sólo superado por Rusia).
A decir de Martín, el sistema de transporte instalado en el país dispone de 15.420 kilómetros de gasoductos, con una potencia de más de 1,1 millones de HP y una capacidad de 138 millones de m³ diarios.
“A partir de la pérdida del autoabastecimiento gasífero, YPF y Enarsa desarrollaron dos proyectos de gas natural licuado (GNL) para compensar la incesante declinación de los yacimientos en marcha y el aumento de la demanda. Asimismo, el país importa gas desde Bolivia y Chile. Y hay proyectos para importar GNL desde Uruguay”, resumió.
El sistema de TGS, en particular, cuenta con 9.183 kilómetros de gasoductos que abastecen a siete provincias. “Tenemos unos 778.600 HP instalados, más de 80 millones de m³ diarios de capacidad de transporte firme, 32 plantas compresoras y 11 bases de mantenimiento”, enumeró.
En la cuenca Austral y en el Golfo San Jorge, recordó, se vienen realizando importantes desarrollos de reservas. “No obstante, la disponibilidad de gas natural resulta insuficiente para completar la actual capacidad de transporte y las ampliaciones proyectadas en el fideicomiso iniciado durante el Gobierno anterior”, lamentó.
En la cuenca Neuquina, en cambio, detalló que tuvo lugar una acelerada declinación de los yacimientos. “La actual disponibilidad de gas sólo permite el uso de un 75% de la capacidad de transporte durante el período invernal”, subrayó.
En los tramos finales (es decir, desde Bahía Blanca hasta los anillos de Buenos Aires), la inyección de gas natural regasificado compensó los faltantes. “Por eso la capacidad de transporte se situó cerca de sus valores máximos”, aclaró.
Fuente: Revista Petroquímica
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