
En un escenario favorable, una resolución de la crisis implicaría la reintegración de Irán a la comunidad internacional y llevaría el precio del crudo por debajo de los niveles previos a la guerra.
En una entrevista con la cadena BBC, replicada por Europa Press, si bien advierte de que es prematuro determinar cuál será la magnitud y el resultado final, el CEO de BlackRock plantea un escenario con dos resultados muy extremos, ya sea que el petróleo alcance los USD40 por barril, o bien supere los USD150, señalando que "no habrá un resultado intermedio".
De este modo, si Irán siguiera siendo una amenaza, "entonces iría que podríamos tener años con precios por encima de los 100 dólares, incluso cerca de los 150 dólares, lo cual tiene profundas implicaciones para la economía". Mientras tanto, si Irán fuera un país aceptado por la comunidad internacional y su petróleo regresara al mercado, unido al crecimiento de la producción petrolera venezolana, los precios podrían ser más bajos que antes de la guerra.
"Un precio del petróleo de 40 dólares implica abundancia y crecimiento. La otra posibilidad es una recesión probablemente severa y pronunciada", apuntó en referencia al impacto del costo de los hidrocarburos para gran parte de la cadena de suministro, incluyendo fertilizantes para la agricultura o componentes tecnológicos.
En este contexto, Fink aboga por un "pragmatismo energético" que permita a los países
El escenario positivo vaticina un barril a USD40
usar los recursos disponibles para generar mayor abundancia, subrayando el papel clave que desempeña contar con energía y electricidad baratas.
"Uno de los problemas fundamentales de Europa es su escasez
de fuentes de energía", señaló Fink, destacando los distintos enfoques que los países del viejo continente están adoptando, incluyendo la apuesta de Francia por la energía nuclear y la energía solar en el caso de España.
Fuente: BAE
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