
Una nueva batalla está tomando forma acerca del auge de la energÃa en Estados Unidos. Gracias en gran parte a la revolución de la fracturación hidráulica o fracking, la nación se encuentra ahora en condiciones de exportar petróleo crudo. Pero ¿deberÃa hacerlo?
En el lado de "sÃ" se encuentra la industria petrolera, la cual dice que los decrecientes precios del petróleo en ciertas partes del paÃs amenazan la inversión en nuevas perforaciones -y los cientos de miles de empleos que ha creado-. También defendiendo el "sÃ" se encuentran los tipos del libre mercado, que dicen que más exportaciones estadounidenses podrÃan limitar el poder de la OPEP, tal vez reduciendo los precios del petróleo a nivel mundial.
Para salirse con la suya tendrán que convencer al Gobierno de Estados Unidos de eliminar una prohibición efectiva a las exportaciones de petróleo -en vigor desde que el embargo petrolero árabe de la década de 1970 diera lugar a una escasez masiva-.
Defendiendo el "no" se encuentran aquellos preocupados de que algunos consumidores estadounidenses puedan terminar pagando más por la gasolina, y los que quieren una menor dependencia del petróleo extranjero. Los ambientalistas también odian la idea, señalando que mucho del petróleo nuevo conlleva una pesada cuota sobre el planeta. Han prometido organizar una campaña tipo Keystone para mantener en vigor la prohibición a la exportación.
"Va a ser un tema muy delicado en 2014", dijo el principal analista petrolero de GasBuddy.com, Tom Kloza. Sà a las exportaciones: El mes pasado, la industria petrolera se pronunció a favor de eliminar la prohibición. Se espera un nuevo llamado el martes, cuando detalle sus prioridades para el año.
"La revolución energética estadounidense ha vuelto obsoletas nuestras polÃticas actuales de exportación", dijo en diciembre un principal grupo de presión de la industria petrolera, el American Petroleum Institute, a través de un comunicado de prensa. "Exportar una parte de nuestra abundante oferta de crudo proporcionarÃa una mayor estabilidad al suministro mundial, mientras que crearÃa empleos y generarÃa ingresos en EU".
Otros dicen que, como un partidario del libre comercio, es hipócrita que el Gobierno de Barack Obama critique, por ejemplo, a China por restringir la exportación de minerales de tierras raras, mientras que él mismo restringe la exportación de energÃa.
"Estados Unidos es un paÃs que se fortalece no sólo cuando tenemos libre comercio, sino cuando insistimos en ello por parte de otros paÃses también", dijo la directora ejecutiva de energÃa y sustentabilidad de la Universidad de California, Davis, Amy Myers Jaffe.
Jaffe ve un mundo en el que las exportaciones de energÃa de Estados Unidos -no sólo de petróleo sino de energÃa renovable y basada en tecnologÃa- puedan actuar como una alternativa a los suministros de la OPEP o de otras naciones autocráticas. "SerÃa más difÃcil para la OPEP impulsar el mercado a su alrededor", dijo.
Actualmente no hay proyectos de ley en el Congreso para eliminar la prohibición a la exportación, pero los analistas esperan algunos este año. No a las exportaciones: Conseguir que un proyecto de ley sea aprobado será difÃcil. Por un lado, está el precio de la gasolina. Kloza dijo que el exceso de petróleo creado por el auge petrolero ha causado que los automovilistas estadounidenses paguen unos 10 centavos por galón o menos de lo que pagarÃan de otra manera.
Un portavoz de la AAA (antes American Automobile Association) dijo que la asociación de automovilistas no cuenta aún con una opinión sobre la cuestión de las exportaciones, y señaló que los precios de la gasolina para los conductores en algunas partes del paÃs podrÃan aumentar, mientras que para otros, especialmente a lo largo de las costas, donde los precios están más ligados al precio global del crudo, podrÃan caer.
Mantener la prohibición en vigor no asegura que Estados Unidos finalmente esté libre de importaciones. Muchas de las refinerÃas del paÃs están preparadas para procesar una forma más pesada de petróleo proveniente de Venezuela o Arabia Saudita. Esas refinerÃas probablemente permanecerÃan abiertas y seguirÃan importando crudo pesado, que suele ser más barato, aunque los suministros de crudo nacional ligero sigan aumentando.
Pero algunos han argumentado que si más petróleo proviene de América del Norte, habrá menos necesidad de mantener una presencia militar tan fuerte en lugares como el Golfo Pérsico. Y la mayor parte del petróleo del Medio Oriente ya es destinado a Asia.
Otros descartan esa idea, señalando los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente se extienden más allá del petróleo, y que un problema de suministro que afecte a China o Japón, sin duda afectarÃa a Estados Unidos.
Los ecologistas también están totalmente en contra de eliminar la prohibición. Señalan que mucho de este petróleo nuevo conlleva un impacto ambiental más pesado: el fracking plantea preocupaciones sobre las aguas subterráneas; el crudo de arenas bituminosas necesita más energÃa para ser producido, y la perforación en aguas profundas puede resultar en derrames masivos.
Permitir las exportaciones podrÃa conducir a precios más altos, dicen, y eso fomentarÃa más perforaciones. "Tenemos que reducir nuestra dependencia hacia el petróleo, o no seremos capaces de atajar el catastrófico cambio climático", dijo el director de la campaña Beyond Oil en el Sierra Club, Michael Marx. "Nos estamos preparando para realmente alistarnos y luchar contra esto".
Fuente: CNN Expansión
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