
Aunque busca y revuelve, el Gobierno todavÃa no encontró la llave para destrabar la caÃda en la producción doméstica de gas y petróleo, principal responsable del cepo cambiario que pesa sobre empresas y pequeños ahorristas, debido a que obliga a aumentar las importaciones de energÃa, la vÃa por donde se escapan las divisas. Asà lo muestran los números oficiales. Durante el primer semestre, la extracción de petróleo cayó 3,56% con respecto al mismo perÃodo del año pasado. El dato más preocupante, sin embargo, tiene que ver con el gas: es el principal insumo de la matriz energética nacional (se usa en centrales térmicas, hogares y vehÃculos) y resulta cada vez más escaso. En los primeros seis meses del año, según los números de la SecretarÃa de EnergÃa, a cargo de Daniel Cameron, cayó casi 7%, un número sensible para las cuentas nacionales.
La caÃda en la producción de hidrocarburos tiene como correlato el crecimiento de las importaciones. Si bien en las últimas semanas el Gobierno comenzó a moderar las compras de gas natural licuado (llega por barco a los puertos de BahÃa Blanca y de Escobar) para frenar la salida de divisas, según explicó un funcionario al tanto de la operatoria, las importaciones siguen en niveles altÃsimos.
En junio, según la cartera de EnergÃa, se pagaron fuera del paÃs US$ 893,1 millones, 16% más que en el mismo perÃodo de 2012, para compensar la caÃda en la producción local. Esa cifra, además, es parcial, ya que no contempla las importaciones de Cammesa, la compañÃa administradora del mercado eléctrico, que provee de combustibles a las centrales.
"La caÃda es estructural y, por lo tanto, persistente (ocurre desde 2004) e imposible de revertir en el corto plazo. Estamos pagando el precio de la imprevisión y de la desinversión en exploración de los últimos lustros", explicó Jorge Lapeña, secretario de EnergÃa durante la presidencia de Raúl AlfonsÃn. "Como el gas es el producto más importante de nuestra ecuación energética y su demanda interna aumenta, la caÃda productiva provoca un fuerte aumento de las importaciones", explicó
El 29 de julio, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, les envió un correo electrónico a los empleados de la empresa estatizada. El texto, efusivo, decÃa: "Quiero felicitarlos por el récord de producción de gas y petróleo al que hemos llegado el viernes último [el 26 de ese mes]. No sólo le hemos ganado al declino. También empezamos la curva ascendente. Fue la mejor producción en los últimos dos años", sostenÃa.
CONDICIONES ESPECIALES
En el sector petrolero coinciden en que la conducción estatal de la empresa aumentó sensiblemente el nivel de actividad en los yacimientos. Anotan, también, que lo hace con condiciones especiales: mejor acceso al financiamiento por los fondos que le aporta el Estado a través de la Anses, por caso, y un criterio económico distinto al de las empresas privadas. Sin embargo, en el semestre los números de YPF muestran caÃdas de producción.
Las grandes jugadoras privadas tienen números sensiblemente malos. Pan American Energy (PAE), de la británica BP, la china Cnooc y la familia Bulgheroni, la segunda entre las mayores petroleras del paÃs, anotó en el primer semestre una caÃda del 11% en su oferta de gas y un descenso de más de 7% en petróleo.
La empresa culpa por la merma a la toma de su yacimiento Cerro Dragón, el 21 de junio del año pasado, por una facción disidente de la Uocra. En sus últimos balances explica que "el nivel de producción, una vez retomadas las actividades en el yacimiento, se ha mantenido por debajo del que se alcanzaba antes de la ocupación como consecuencia del cambio en el comportamiento del yacimiento".
Aunque en menor medida, el resto de las grandes empresas siguió un camino similar. Por primera vez en mucho tiempo, el Gobierno parece haberlo notado. Con varios meses de demora, en agosto comenzó a pagar los incentivos a las empresas que incorporaran nuevos volúmenes de gas al mercado, algo que habÃa prometido a principios de año.
En noviembre de 2012, la presidenta Cristina Kirchner invitó a las empresas a sumarse al Programa de EstÃmulo a la Inyección Excedente de Gas Natural. A cambio, el Gobierno les aseguró un pago de US$ 7,5 por millón de BTU (la unidad de medida), lejos del precio de importación, pero mucho más que el valor promedio que recibe una petrolera en el mercado interno. Entre los petroleros, que habÃan comenzado a tener dudas con respecto al cumplimiento de las obligaciones, le adjudican a Galuccio la gestión para acelerar esos pagos.
Fuente: La Nación
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